ALTERNATIVAS

La democracia es el camino hacia la paz. Así lo reafirma el Premio Nobel de la Paz otorgado este año, un reconocimiento que interpela la conciencia del mundo libre.
Solo desde la insensibilidad o la indiferencia podría evitarse una profunda emoción ante la adjudicación y entrega de este galardón a María Corina Machado. Su vida, entregada con visión y coraje a la causa de su pueblo, su lucha inclaudicable por valores superiores, y su extraordinaria fortaleza para enfrentar adversidades que parecían insuperables, conmueven y elevan el espíritu. Su resiliencia, su llamado permanente a la unidad familiar y su prédica de amor en medio del odio y la violencia criminal ejercida por la narcodictadura de Maduro y sus cómplices contra los venezolanos, constituyen un testimonio moral de alcance universal.
No debemos olvidar que somos muchos más quienes luchamos por el bien que quienes se dejan guiar por el mal. Son mayoría los políticos, pensadores, científicos sociales y periodistas que buscan el bienestar de las personas, frente a una minoría que, para saciar intereses egoístas, no duda en causar daño. Sin embargo, son muy pocos quienes, a lo largo de la historia, elevan esa entrega al bien común hasta dimensiones verdaderamente heroicas. Son innumerables las mujeres y los hombres jóvenes y mayores, obreros y profesionales que luchan por la dignidad y la libertad de Venezuela. Entre todos ellos se yergue María Corina Machado, reconocida ya como “Heroína de América” y “Líder de Venezuela”, campeona de la libertad, del amor y de la esperanza. Emociona su lucha apasionada en favor de su pueblo; su amor por la dignidad humana, la verdad y la justicia; su incansable apostolado político y su permanente disposición a escuchar a venezolanos de todas las regiones, condiciones sociales y visiones de vida. Emociona su sacrificio personal y familiar, su perseverancia inquebrantable. Todo ello la ha consagrado no solo como la indiscutible líder de Venezuela, sino como una auténtica Heroína de la Libertad. Conmueve su valentía y su fe en su pueblo, que le permitieron sobrevivir más de un año protegida por la gente, a salvo de los aparatos policiales, militares y criminales que la perseguían. Conmueve también su riesgoso trayecto por tierra y mar, en condiciones precarias, hasta llegar a Oslo para recibir, en libertad, el reconocimiento más significativo del mundo a su gesta por la paz.
En su discurso de aceptación, leído por su hija debido al retraso causado por el embravecido mar Caribe, María Corina afirmó con claridad moral: “La libertad no es algo que debamos esperar, sino algo a lo que debemos dar vida”. Y recordó una verdad que resuena más allá de Venezuela: sin Estado de derecho, la democracia se vacía y la sociedad se fractura. “La paz nos dijo es, en última instancia, un acto de amor”.
El presidente del Comité Noruego del Nobel describió con crudeza los horrores que padecen los venezolanos y subrayó la pertinencia de premiar a una luchadora por la democracia y la libertad. Recordó que cuando la democracia se pierde, crecen la violencia y la guerra, y que solo con justicia, verdad y pluralismo es posible una paz duradera.
María Corina Machado, con su ejemplo y su apostolado político, nos muestra que construir democracia es el único camino auténtico para alcanzar la paz.
Expresidente de la República
Fecha de publicación: 15- Diciembre-2025
Fuente: diarioextra.com