ALTERNATIVAS

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

Así como la reputación de una persona es de enorme importancia para que se pueda desenvolver adecuada y ventajosamente en sociedad, el prestigio de una nación es fundamental para el bienestar de sus ciudadanos.

Nuestra institucionalidad democrática es extraordinariamente buena. Y su prestigio internacional es un gran activo nacional.

Es un activo poderoso que nos hace ser respetados en el mundo por nuestros procesos electorales, por el estado de derecho, por la división de poderes, por el respeto a la libertad de los ciudadanos y de sus derechos humanos.

Es un enorme beneficio para los costarricenses disfrutar de esta institucionalidad.

Un beneficio directo porque es base de nuestra convivencia pacífica, de la posibilidad de cambio ordenado y de la estabilidad social.

Es un beneficio indirecto porque da confianza a nacionales y a extranjeros en nuestra sociedad, lo que promueve inversión y genera oportunidades de progreso a nuestros habitantes.

Por eso no debemos permitir que se erosione nuestro prestigio internacional como una respetable democracia plena.

Es un prestigio ganado por el esfuerzo, el sudor, las ideas y la sangre de muchísimos costarricenses desde la recepción misma de la noticia de nuestra independencia en 1821.

No lo podemos poner en riesgo

Por eso la Expresidenta y los Expresidentes de la República salimos rápidamente el pasado viernes a aclarar conceptos equivocados con los que se hacía aparecer internacionalmente como si nuestra democracia republicana estuviera en riesgo por acciones del Tribunal Supremo de Elecciones.

Nuestra constitución es muy clara: “Los extranjeros tienen los mismos deberes y derechos individuales y sociales que los costarricenses, con las excepciones y limitaciones que esta Constitución y las leyes establecen. No pueden intervenir en los asuntos políticos del país…”

Por supuesto eso no impide que tengan sus opiniones respecto a nuestras acciones y a nuestras instituciones. Pero si tienen conceptos equivocados, se les debe con respeto aclarar los hechos. Lo que sería inaceptable sería que algún costarricense promoviese la interferencia de gobiernos o fuerzas políticas extranjeras en nuestros debates políticos nacionales, y menos que lo hiciera con argumentos falsos.

Claro que nuestro sistema político tiene muchas imperfecciones. ¡Es solo una construcción humana!

Y evidentemente todos los ciudadanos tenemos derecho y deber de promover su perfeccionamiento. Tarea en la cual lamentablemente estamos en deuda, debemos reconocerlo, y debemos asumir la responsabilidad de enmendar nuestra conducta para mejorar la institucionalidad democrática liberal.

Pero es muy exitosa nuestra historia de gradual construcción institucional, gracias a la cual somos una de las pocas naciones consideradas como democracias plenas, que según la última versión del Índice de The Economist solo representan el 6,6% de la población mundial. De manera que solo una de cada 15 personas del mundo tiene el privilegio que tenemos los costarricenses.

Algunas de nuestras instituciones no son de generalizado uso en otras democracias. Por ello es difícil a extranjeros entender las restricciones a la participación partidaria que acá se imponen a altos cargos políticos. En la mayoría de las democracias presidentes y ministros tiene pública y plena participación partidaria, claro con limitaciones para no usar en esas tareas recursos públicos.

Se puede discutir si se mantiene o no la restricción absoluta a la beligerancia política de esos funcionarios. Pero mientras esté establecida se debe respetar.

De ninguna manera puede considerarse que se pone en riesgo la democracia costarricense porque se defienda la norma de no beligerancia política bajo la dirección del nacional e internacionalmente muy respetado y respetable TSE.

Defendamos todos -sin diferencia por preferencias políticas- el gran valor de nuestra democracia y su alto prestigio internacional.

Expresidente de la República


Fecha de publicación: 24- Noviembre-2025

Fuente: diarioextra.com


Para copiar un artículo de este sitio a un archivo de Word, primero copie y pegue el título, y luego el cuerpo del artículo, con el fin de que conserven los formatos y márgenes adecuados.