Es esencial restructurar nuestro sistema actual de pensiones

Gracias a la previsión y al trabajo conjunto y solidario de los costarricenses hace 25 años logramos que se aprobara el sistema multi-pilar de pensiones del que hoy gozamos.

Fue posible gracias a la propuesta del gobierno para hacer más justo y sostenible nuestro régimen previsional y gracias a que la Concertación Nacional de 1998 generó el consenso necesario para aprobar la Reforma Social de estos tiempos, la Ley de Protección al Trabajador que entre otras cosas estableció el actual sistema multi-pilar de pensiones.

Pero el increíble cambio en la estructura poblacional y las condiciones acumuladas por el desequilibrio actuarial del régimen básico de IVM obligan de nuevo a adaptar nuestro régimen previsional.

Este es un reto que hoy afrontan una gran cantidad de naciones.

En nuestro caso el desbalance que viene acumulándose hace años en el IVM significa que ya en el año 2041 el régimen tendría que empezar a usar reservas para pagar pensiones y en 2047 no le alcanzaría.

Esa urgencia es mayor a futuro por los cambios en nuestra estructura poblacional que se originan en la drástica disminución de nacimientos.

En 2044, nos dice el INEC, vamos a llegar a unos 5,4 millones de personas. Después empezará a caer la población y para final de siglo seremos un poquito más de 3.4 millones, es decir, 1.7 millones menos que ahora.

En 1960 había 9 trabajadores activos por cada persona de 65 años o más. Este año se estima en tres y medio. A mediados de siglo no llegará a uno y medio. Al final de siglo, con las reglas actuales, sería menos de medio trabajador activo por cada persona pensionable.

El 27 de junio tuvo lugar “Alternativas de Abordaje del Diálogo de Pensiones” una actividad de SUPEN que le dio seguimiento a “Diálogo Nacional”, lainiciativa de hace poco más de un año también de SUPEN, convocada para crear consciencia sobre la urgencia de atender estas transformaciones de fondo que requiere nuestro sistema de pensiones.

Esa mañana representantes de las organizaciones que después de esa convocatoria del 16 de mayo de 2024 presentaron y analizaron iniciativas ante el problema, tuvieron la gentileza de plantearnos algunas de ellas.

Escucharlas hizo patente que hubo un trabajo importante, bien realizado, con aportes dignos de consideración.

Esas propuestas son un importante material de trabajo. Pero deben integrarse, hacerse compatibles, medir actuarialmente su validez, escoger una solución y lograr apoyo político.

Se deberá tomar decisiones que no son fáciles.

¿Optamos por estructurar el sistema alrededor de una pensión básica universal conservando los otros pilares para tener un sistema armónico, justo y solvente?

¿Optamos por armonizar los 4 pilares actuales con la CCSS alrededor de un régimen de IVM modificado que provea -en competencia con otros aseguradores- pensiones vitalicias para el disfrute del ROP y que financie a todos los ancianos una pensión financiada por el gobierno?

¿Cómo integrar la propuesta con los regímenes del Poder Judicial y del Magisterio?

¿Integramos a la solución el proyecto que presentó hace ya varios años SUPEN y que no se ha tramitado, para ir disminuyendo poco a poco las contribuciones del Estado a los regímenes del Magisterio y del Poder Judicial de manera que el Estado contribuya a los tres regímenes básicos con el mismo porcentaje?

Hace más de un año, repito, SUPEN convocó a un Diálogo Nacional para crear consciencia de esta situación y que fuera tema para esta campaña política.

Tenemos que decir que no se logró.

Hoy no hay conciencia. Se ha hecho un trabajo maravilloso —yo admiro lo que han hecho— pero es un trabajo entre cuatro paredes, de representantes de algunos sectores interesados. Pero no se ha difundido, no se conoce.

En esta campaña no se va a lograr el objetivo de que este sea un tema de discusión. Ya no se logró. Hay que ser realistas.

El Gobierno, la CCSS, el BCCR, CONASSIF, SUPEN, y el sector político debemos asumir la responsabilidad y dar inicio a la solución de este tema.

La tarea es complicada, es dura, pero es impostergable. Por eso no hay más remedio que asumirla. Los entes técnicos y especializados deben liderarla.

Miguel Angel Rodríguez E.

Ex Presidente de Costa Rica
Ex Secretario General de la OEA
Economista, abogado, político.
Esposo, padre, abuelo.

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