Previsiones 2026, claroscuros económicos

El entorno económico externo que nos afecta en los últimos años no es tan favorable.

Afectan negativamente al crecimiento económico mundial las guerras que vivimos y que son mayores a lo usual después de la II Guerra Mundial, el debilitamiento del comercio y las relaciones internacionales sujetas a normas, el crecimiento de la criminalidad internacional, el deterioro del ambiente de nuestro planeta y los enfrentamientos geopolíticos.

El efecto de esas calamidades y de sus consecuencias sobre los precios de nuestras importaciones, las llegadas de turistas, la inversión externa y nuestras exportaciones afectan nuestro poder de compra y nuestro crecimiento.

A pesar de ello hemos venido creciendo muy bien en comparación con nuestros vecinos y con los países en nuestro nivel de ingreso, las finanzas públicas en general han seguido mejorando salvo el aumento a más de 60 % de la relación de la deuda pública al PIB el año pasado, la pobreza ha disminuido.

Pero algunas de las falencias de nuestra economía en los últimos años nos amenazan al mismo tiempo que el entorno externo se vuelve más desfavorable. El Banco Mundial señala que el precio de las materias primas subirá este año un 16%

Ahora el BCCR hizo su presentación en conferencia de prensa de su Informe Monetario de abril 2026 y ya sabemos que por el deterioro de la economía mundial el ente emisor baja su previsión de crecimiento del PIB para este año del 3,8% que estimó en enero, a un 3,5% y que podría bajar incluso a 3,2% si el precio de los hidrocarburos se mantiene a un nivel más alto.

Hace dos meses publiqué en esta columna mi artículo “¿Cómo administrar el éxito sin sacrificar el resto de la economía?” que analiza algunos de estos temas, sobre todo las dificultades de administrar adecuadamente la gran cantidad de divisas internacionales que nos está llegando principalmente por el éxito del régimen de comercio especial, pero también por posibles ingresos ilícitos y exceso de endeudamiento público en dólares.

Este tema del tipo de cambio tan bajo comparado con el que hemos experimentado en los últimos 20 años, así como el tema de la no disminución de la tasa de política monetaria por el BCCR con la misma prontitud a como la subió cuando el tipo de cambio subía han acaparado mucho del debate sobre política económica de los últimos años. Y ello tiene merito pues el efecto en sectores tradicionales de exportación (agrícolas e industriales) y en el turismo es muy grande.

En los 4 años de abril de 2022 a 2026 el tipo de cambio para vender dólares ha bajado un 26,3%. De inicios de este año a finales de abril el tipo de cambio de venta de dólares ha disminuido un 7,6% en solo 4 meses. ¿Puede el lector imaginar lo que eso significa para quien recibe dólares por alquilar una habitación a un turista o a quien recibe dólares por exportar un bien manufacturado a Centroamérica o café a Europa? Sus costos en colones permanecen iguales o aumentan, pero el valor de los dólares generados por sus actividades disminuye.

Frente a un mundo externo que se nos complica el problema que esto significa es muy grande, pero también sabemos que las soluciones no son fáciles como lo comenté en mi artículo de hace dos meses que he mencionado.

Hoy sobre este tema solo quiero comentar que los primeros meses de este año nos ofrecen alguna esperanza, aunque no entiendo como han hecho los empresarios de turismo y bienes de exportación tradicionales.

Respecto a turismo en el primer trimestre de este año a pesar de esa dificultad con los costos en colones y los ingresos en dólares que cada día valen menos hemos tenido un muy buen aumento en el numero de llegadas. Un récord de 1.033.777 turistas con un crecimiento de un robusto 11,3% respecto al primer trimestre de 2025.

Las exportaciones de bienes del régimen de comercio definitivo pasaron de crecer un 2,2% en el primer trimestre del año pasado a crecer un 3,6% en este año, pero el régimen especial bajó su crecimiento interanual del primer trimestre de 2025 que fue de 15,6% a 7,9%.

Son datos que llaman la atención y deberemos ver su desarrollo en el resto del año.

Por otro lado, el lunar de nuestra economía en aspectos nacionales es la no generación de empleo.

De febrero de 2020 (último mes antes de la pandemia) a febrero de 2026 hay 66.325 puestos de trabajo menos en el país. Una caída de un 3%. Al ser el mismo mes minimizamos efectos estacionales

De febrero de 2022 (un punto muy bajo de empleo por la pandemia cuando se había perdido 120.268 empleos) a febrero de 2026 se crearon 53.943 puestos porque se recuperó parte de los puestos perdidos.

Desde febrero de 2020 último mes ante de la pandemia la población de 15 y más años creció en 310.608 personas y hay 66.325 menos trabajando

De febrero de 2022 a febrero 2026 (mismo mes para evitar problemas de estacionalidad y es el último para el que hay cifras de encuesta continua de empleo) la población de 15 años y más creció un 5,1% pero el número de ocupados solo un 2,7%.

Los hombres desde la pandemia han perdido 28.006 puestos de trabajo, una disminución de un 2,1% y las mujeres han perdido 38.319 una caída proporcionalmente mucho mayor, un 4,4% porque el número de mujeres con ocupación pagada es menos de dos terceras partes del de hombres con empleados.

Un importante reto en el campo fiscal es no debilitar la regla fiscal, pero atender mejor la inversión social. Esto se vuelve más duro para 2027 porque el año pasado la relación deuda a PIB volvió a ser mayor a 60 %, lo que restringe el crecimiento de la inversión pública e impide los ajustes salariales. Para lograrlo es preciso restructurar el gasto público, tarea pendiente, para disminuirlo en otros sectores y no en educación, asistencia social y seguridad ciudadana.

Mejorar la competitividad del régimen de comercio definitivo para crecer más en ese sector y crear empleo asequible a nuestra fuerza de trabajo y mejorar la estructura del gasto para mantener la estabilidad y mejorar la atención a las áreas prioritarias son dos importantes y difíciles tareas que enfrenta la nueva administración.

Miguel Angel Rodríguez E.

Ex Presidente de Costa Rica
Ex Secretario General de la OEA
Economista, abogado, político.
Esposo, padre, abuelo.

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