La democracia en el mundo ¿Cambio de tendencia o una interrupción temporal?
Discúlpenme que inicie con una larga cita. Pero es muy contundente.
“El Índice de Democracia 2025 de The Economist (EIU) muestra que, tras ocho años de caídas en las puntuaciones, 2025 marca una estabilización que sugiere que el fin de la recesión democrática está en marcha. Una excepción evidente es Estados Unidos, donde la democracia se ha deteriorado desde la investidura de Donald Trump en enero de 2025. Sin embargo, en el "mundo menos uno", muchas regiones han visto el fin del declive democrático. Los datos del informe muestran que los países en el cuartil superior —democracias plenas— son extremadamente estables, al igual que los del cuartil inferior, los estados autoritarios. En los países donde las instituciones democráticas siguen estando subdesarrolladas o son inexistentes, los aprendizajes de los últimos 19 años del índice sugieren que las reformas democráticas seguirán estando fuera de su alcance. No obstante, existe un pequeño grupo de países que han pasado de ser regímenes híbridos a democracias imperfectas, y estos sirven como casos de estudio interesantes sobre cómo pueden desarrollarse las naciones.” (Democracy Index 2025, Democracy stabilises after eight years of decline, EIU, traducción libre)
Llegamos al siglo XXI montados en la tercera ola democratizadora que inició en la década de 1970 en Portugal y en América Latina en los ochenta. Luego vino el deterioro de la democracia.
La pregunta que surge con estas conclusiones del índice de democracia de la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU), la compañía hermana de The Economist, es si señalan el fin de una tendencia al deterioro o si son una anormalidad anual que no rompe la dirección contraria a la democracia.
Por regiones América Latina y el Caribe es la que muestra más progreso. De las 24 naciones de la región en este índice 13 tuvieron mejorás. El mayor avance se dio en Bolivia con elecciones libres y el mayor retroceso en Colombia por el aumento de la violencia en política.
También hay progreso en Canadá y en naciones de Europa que no están a la cabeza del índice. Africa muestra mejoras y en Asia continúa una tendencia negativa de seis años.
El índice aumentó 0,2 puntos, uno de los mayores aumentos desde 2012 y prácticamente tres cuartas partes de las 167 naciones observadas se mantuvieron estables en su índice o progresaron.
La clasificación de la EIU divide las naciones en democracias plenas, democracias imperfectas, regímenes híbridos y regímenes autoritarios. El progreso se da el año pasado principalmente en los dos grupos intermedios, con poca variación en democracias plenas y en regímenes autoritarios.
De 2024 a 2025 cambiaron de categoría 7 naciones. De esos cambios 5 fueron positivos: Francia recuperó su categoría de democracia plena, Rumanía, Malawi, Senegal y Paraguay pasaron de regímenes híbridos a democracias imperfectas. Los dos que perdieron posición fueron Moldavia que de democracia imperfecta cayó a régimen híbrido y Angola que pasó de híbrido a autoritario.
Este índice para cada nación evalúa los procesos electorales, la gobernanza, las libertades civiles, la participación política y la cultura política.
EIU indica: “Resulta asimismo posible, irónicamente, que la retórica cáustica del Sr. Trump hacia Europa y su postura beligerante frente a Canadá hayan sentado las bases para que el cuerpo político se cohesione en torno a causas comunes, tales como la defensa mutua y el desarrollo económico.” Así, por ejemplo, los cambios en Rumania y el aumento de la participación política en Dinamarca fueron influidos por el apoyo del Presidente Trump al régimen vigente en la primera y frente a sus reclamos por Groenlandia en la segunda. Ni que decir el gran apoyo en Canadá para que ganara la oposición y luego fortaleciera su mandato con gran participación del electorado.
Costa Rica se mantiene después de Uruguay como las dos únicas democracias plenas de América Latina. Su índice global ha sido invariable de 8,29 desde 2022 ubicándose en la última medición en la posición 18 del mundo. Nuestro más pobre desempeño es en cultura política con un índice de solo 6,68, pero incluso esa baja medición es mayor al promedio de America Latina y el Caribe (4,30) y del promedio mundial (5,32) Para Europa Occidental ese índice es de 8,21 y para América del Norte de 7,19.
Otra medición de democracia la produce el índice Variedades de Democracia (V-Dem) del Instituto V-Dem, con sede en el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Gotemburgo, Suecia.
Sus resultados para 2025 aparentan ser muy diferentes.
Específicamente concluye: “La democracia ha retrocedido a niveles de 1978 para el ciudadano global promedio. Los avances de la 'tercera ola de democratización', que comenzó en 1974 en Portugal, han sido casi erradicados. El nivel de democracia para el ciudadano promedio en Europa Occidental y América del Norte se encuentra en su punto más bajo en más de 50 años, debido principalmente a la autocratización en curso en los EE. UU.. Los EE. UU. pierden su estatus histórico como democracia liberal, por primera vez en más de 50 años. Casi todos los aspectos de la democracia registran declives de gran alcance durante la última década: un revés dramático en comparación con hace 25 años. La libertad de expresión es el aspecto más afectado: 44 países presentan retrocesos en 2025. La tortura se utiliza ahora cada vez más para reprimir a la oposición política: 33 países están retrocediendo sustancialmente en 2025” (Traducción Libre)
Este índice evalúa la calidad de las elecciones, los derechos individuales, y las libertades de expresión de prensa y de asociación.
Para America Latina considera que hay retrocesos en Argentina, Mexico y Perú.
Considera que a nivel mundial las democracias establecidas se han deteriorado en los últimos 10 años, pues las democracias liberales han bajado de 45 en 2009 a 31 en 2025, al tiempo que las democracias electorales han aumentado de 45 a 56 en ese período. Por lo tanto, se ha perdido la vigencia del carácter liberal de la democracia: estado de derecho, contrapeso de poderes y respeto a los derechos civiles.
Un segundo patrón del deterioro es la disminución en la cantidad de democracias. Su número cae de 95 en 2016 a 87 en 2025.
Una tercera causa del deterioro es que los estados autocráticos se vuelven más autocráticos. Así las autocracias cerradas pasan de 2019 a 2025 de ser 22 a ser 35.
En V Dem Costa Rica es una democracia liberal desde 1989 y ocupa la séptima posición en el mundo después de Dinamarca, Suecia Noruega, Suiza, Estonia e Irlanda, 6 posiciones antes de Uruguay.
Este índice en sus conclusiones respecto a 2025 no es en realidad tan contradictorio con el de The Economist. Lo que ocurre es que las conclusiones sobre la continuación de la autocratización las obtiene de comparación con períodos de varios años, mientras el cambio de tendencia que señala EIU se refiere a 2025 respecto a 2024.
Si las tendencias de más largo alcance de V Dem se mantienen para este y los años siguientes, la inflexión que señala el índice de EIU para 2025 sería solo una irrupción anual, y no un cambio de la tendencia.
Yo prefiero ser optimista y creer que se está llegando al final del deterioro democrático del mundo. Los resultados de Hungría me alientan. Pero debemos esperar a ver qué ocurre con la vigencia de la democracia en este año.