Desbordaron el cariño y la admiración

El paso de Lorena a la vida eterna generó una cantidad impresionante de muestras de cariño y admiración.

Muchas son manifestaciones de afecto por las simpatías que su manera de ser generó en quienes personalmente la trataron o que la conocieron por sus actuaciones y comentarios. Otras se originan en alguno de los muchos aportes a nuestra convivencia que Lorena fue construyendo a lo largo de la vida, en las muy diversas áreas en que se desenvolvió. En muchos casos se refieren a acciones de Lorena que personal y directamente contribuyeron al bienestar de una persona.

He tratado de agradecer de alguna manera lo que cada una de las generosas personas nos han hecho llegar. Me excuso si algún caso se me escapó. Fueron tantos los mensajes directos; las asistencias a la vela, al funeral, a las misas de sufragio; las ofrendas florales y espirituales; los miles de comentarios publicados en redes sociales que difícilmente podré haber cumplido mi propósito de agradecer a todas las personas, al menos con un “me gusta”

Traté de compartir muchos mensajes con hijos y nietos, pues nos proporcionan enseñanzas y motivos de reflexión.

Frente a la magnitud del afecto y la admiración recurro a este medio para agradecer toda la generosidad de tantísimas personas.

El afecto de las personas que tuvieron ocasión de tratar a Lorena por muchos años va desde quienes la conocieron en actividades de su familia durante la niñez, o fueron compañeras del kínder de doña Ermidita, de la Escuela Perú, del Colegio de Sion, en el Colegio Lincoln y en actividades religiosas, deportivas y sociales hasta las personas que luego la acompañaron y colaboraron con Lorena en campañas políticas, en las tareas de gobierno, en las luchas de mi familia en las últimas décadas o en el las instituciones de salud que la asistieron en su enfermedad.

Es impresionante la diversidad de las personas de los más diferentes estratos sociales, de las más diversas regiones del país, con intereses tan disímiles que han expresado su cariño para Lorena.

También es muy diverso el motivo de los reconocimientos para sus logros como Primera Dama.

Muchos recuerdan que muy justificadamente hace 4 años se le concedió el título de Ciudadana de Honor en forma unánime por la Asamblea Legislativa, con participación de todas las fracciones políticas.

Otras personas se refieren a su inmenso aporte para que se hayan dado en Costa Rica acciones afirmativas en favor de las mujeres, primero estableciendo cuotas que garantizaran que en el PUSC al menos un 40% de las posiciones en órganos partidarios y en sus postulaciones a cargos en órganos pluripersonales fuesen mujeres, luego para elevar esa norma a nivel nacional exigiendo un 50% de las posiciones. Eso tiene a Costa Rica en una de las primeras posiciones entre todas las naciones del mundo por la proporción de representación femenina en órganos legislativos nacionales y en consejos municipales.

Muchas de las manifestaciones de pesar por la partida de Lorena admiran sus grandes aportes en salud especialmente en cáncer cérvico uterino y de mama, con relación a problemas de visión y otras discapacidades y a las condiciones de la ancianidad.

Igualmente, en muchos casos la referencia es a sus aportes en favor de las adolescentes embarazadas y para establecer cursos formadores para los educadores en temas de amor y sexualidad y para impartirlos en los colegios de secundaria.

En muchos de los mensajes recibidos se menciona nuestra lucha en favor de la ley de Paternidad Responsable y de su revolucionario cambio jurídico para transformar los conceptos del derecho de familia vigentes desde el derecho romano. De esa manera la madre puede desde la vigencia de esa ley declarar la paternidad de su hijo con efectos vinculantes para el progenitor masculino.

El tercer tipo de mensajes narran conmovedoras anécdotas de personas jóvenes, de adultos mayores, de personas especiales, de personas con enfermedades o con urgentes necesidades materiales que acudieron a Lorena en busca de apoyo. También de jóvenes a quienes ayudó en su desarrollo deportivo, de señoras que hace años trabajaron para Lorena y recuerdan la calidez y humanidad de su trato y de compañeras en sus actividades en los hogarcitos para atender niños en procesos de adopción y como voluntaria en el hospital de niños.

Para dar un ejemplo, comparto con mis amables lectores parte de un WhatsApp recibido el propio día de su muerte de un número para mi desconocido, firmado simplemente Pauli por una joven a quien no tengo el gusto de conocer y que curiosamente fue lo que leí esa noche al volver de la vela, y compartí con mi familia:

“Fui madre adolescente en una época en la que eso significaba ser excluida del sistema educativo, abandonar los estudios y renunciar a muchos sueños. Era una realidad dura, donde incluso muchos niños crecían sin el reconocimiento de sus padres. Sin embargo, en medio de ese contexto, surgió una esperanza.

Gracias a la visión, sensibilidad y compromiso de la primera dama de la República (1998–2002), Doña Lorena Clare, muchas historias comenzaron a cambiar. Sus programas y becas para madres adolescentes no solo abrieron puertas, sino que nos devolvieron la dignidad, las oportunidades y la posibilidad de creer en un futuro

Yo fui una de esas jóvenes beneficiadas. Estando embarazada, y con el apoyo incondicional de mi mamá, pude formarme en áreas como finanzas, administración, emprendedurismo y diseño web, muchas de ellas avaladas por el Tecnológico de Costa Rica, sin tener que abandonar el colegio. Ese conocimiento no solo me permitió salir adelante, sino también construir una vida con propósito.

Como yo, muchas adolescentes —incluso en condiciones más desafiantes— lograron levantarse, redefinir sus metas y romper ciclos.

Hoy, Doña Lorena Clare descansa en paz, pero su legado sigue vivo. Vive en cada mujer que se atrevió a continuar, en cada familia que encontró una nueva oportunidad, y en cada historia que, gracias a su labor, tomó un rumbo diferente...”

Gracias Pauli. Gracias a cada persona que en su alma lleva una especial gratitud a Lorena. Gracias a cada persona que en su corazón anida amor por Lorena. Gracias a todas las muchas personas -especialmente mujeres- que la ayudaron a cumplir tantos de sus proyectos.

Dios se los pague.

Miguel Angel Rodríguez E.

Ex Presidente de Costa Rica
Ex Secretario General de la OEA
Economista, abogado, político.
Esposo, padre, abuelo.

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