La nueva realidad geopolítica y la economía
La geopolítica actual es muy diferente a la que recibió al siglo XXI.
Entonces vivíamos un mundo unipolar bajo la hegemonía de los EEUU en que aparentemente se fortalecerían las instituciones que después de la II Guerra Mundial esa nación había impulsado en su zona de influencia: la democracia liberal, los mercados competitivos, la institucionalidad internacional y el comercio normado entre las naciones.
Un mundo que había surgido con la caída del Muro de Berlín, la desintegración de la Unión Soviética, la liberación de las naciones de Europa Oriental y con la apertura económica de China y su posterior incorporación a la Organización Mundial del Comercio.
Durante la Guerra Fría y el posterior período de hegemonía en solitario de EEUU la economía podía en su análisis desentenderse de la geopolítica, que estuvo casi exclusivamente reservada para el estudio de las relaciones internacionales y de la ciencia política.
Pero esto cambió. La caprichosa historia en pocos años nos muestra una realidad muy diferente.
Ahora vivimos el enfrentamiento entre dos naciones hegemónicas, EEUU y China, que nos arrastra a todos los países y afecta muy significativamente nuestra realidad y nuestras posibilidades de organización y de desarrollo.
Esto nos mueve de un mundo donde el objetivo del intercambio comercial internacional era prácticamente solo la eficiencia económica hacía uno en que la eficiencia económica compite con razones de seguridad política y también económica.
Con anterioridad a ese período de separación de economía y geopolítica en diferentes épocas si fue evidente la relación entre las relaciones políticas de las naciones y sus relaciones económicas. Las leyes para bajar los aranceles a los granos en Inglaterra habrían sido impensables unos pocos años antes de que se dieran. Durante las Guerras Napoleónicas Inglaterra debía garantizar su autoabastecimiento de alimentos para asegurar su propia existencia.
Un ejemplo más reciente fue la acción dominante de Alemania bajo el nazismo sobre las naciones vecinas para obligarlas a someter sus políticas a los designios de Hitler. En 1945 Albert Hirschman publica La potencia nacional y la estructura del comercio exterior y analiza la manera en la cual Alemania nazi administró sus políticas económicas para ejercer gran influencia en esos países vecinos. En esa obra es evidente que -aunque el intercambio comercial entre países sea voluntario- ello no significa que el más poderoso no pueda utilizarlo en su favor a costa del bienestar de los otros. Puede haber beneficios recíprocos pero que por ejercicio de acciones de la nación poderosa no sean simétricos.
La nueva realidad que se da con el enfrentamiento actual de las dos hegemonías, EEUU y China, que buscan además de mejorar su bienestar aumentar su seguridad, hace necesario revisar el desarrollo de la macroeconomía abierta y del comercio internacional. Ya no se pueden ocupar solo de la búsqueda de eficiencia con el intercambio, se hace necesario estudiar como se dan las relaciones, tendencias y equilibrios cuando las naciones persiguen eficiencia económica pero también seguridad política y militar.
Evidentemente no son iguales las condiciones para equilibrar eficiencia y seguridad para una nación hegemónica que para una potencia media y que para un país pequeño.
Las hegemonías gozan de poder para imponer condiciones. Las economías medianas pueden disponer de algunos productos en que puedan tener algún grado de poder monopolístico, los pequeños debemos adaptarnos discretamente y con prudencia a las condiciones internacionales.
Pero todos podemos ganar con la cooperación incluso en las actuales circunstancias. Pero para eso debemos reformar la manera como estudiamos comercio internacional, macroeconomía abierta y política industrial.
Este es un tema que convoca a los estudiosos de la economía y de la política económica.
En la reunión en Belgrado del World Congress of the International Economic Association (IEA) (Congreso Mundial de la Asociación Económica Internacional) mi hijo Andrés hizo una presentación sobre este tema y señaló caminos para la investigación.
“Los gobiernos se preocupan cada vez más por las vulnerabilidades de las cadenas de suministro y la capacidad de las potencias extranjeras para usar las relaciones económicas como instrumentos de coacción. Estas preocupaciones han ganado especial relevancia en torno a los semiconductores, los minerales críticos, las baterías, los equipos de telecomunicaciones y otros sectores considerados de importancia estratégica.
Una forma de incorporar estos temas es ampliar el objetivo del planificador para incluir la seguridad nacional junto con el bienestar económico.
Otra es modelar la geoeconomía como una interacción estratégica en la que los países utilizan la amenaza de sanciones, controles de exportación y otros instrumentos para influir en el comportamiento de los demás.
De cualquier modo —ya sea admitiendo objetivos no económicos o ampliando el conjunto de herramientas más allá de los impuestos hacia amenazas de impuestos condicionados al comportamiento extranjero—, la geoeconomía ofrece una justificación para intervenciones que resultan difíciles de justificar dentro del marco tradicional.”
La geopolítica es una realidad que tendremos que incorporar de una u otra forma en nuestro análisis económico y en las propuestas de política económica.