¿Cómo se ve nuestra economía a mediados de 2026?
Hace menos de una semana el FMI publicó su “Actualización de Perspectivas de la Economía Mundial de Julio de 2026” que revisa sus proyecciones de abril de este año. Muy adecuadamente las subtitula “La economía mundial entre los vientos cruzados de la guerra y la tecnología”. ¿Cómo nos afecta esta actualización a la luz de las recomendaciones que hace unos meses nos hizo del FMI?
La guerra de EEUU e Israel con Irán ha aumentado la incertidumbre del mundo y afectado la producción y exportaciones de algunos países productores de petróleo afectados por los bloqueos que se vienen dando del Estrecho de Ormuz. Pero otros países exportadores de petróleo han visto crecer sus ingresos por el aumento de los precios generado por la menor oferta. Los últimos han aumentado el crecimiento de su PIB, mientras los primeros lo han visto reducirse.
Para los países importadores de combustibles fósiles el efecto del aumento de sus precios ha afectado sus posibilidades de crecimiento. Cómo el aumento de los precios ha sido muy diferenciado según las rutas que determinen los sitios de origen de las importaciones, América Latina, por ejemplo, se ha visto menos afectada, mientras los países de Asia han sufrido un efecto negativo mucho mayor.
Al mismo tiempo que la economía mundial en su conjunto se ha visto afectada negativamente por esa guerra, el enorme crecimiento de las inversiones relacionadas con la IA ha hecho crecer muy aceleradamente la inversión y el PIB en los países integrados a las cadenas de valor de esta tecnología.
Esos dos efectos se han prácticamente compensado a nivel de la economía mundial, pero las nuevas proyecciones del FMI señalan las grandes diferencias que se producen para diferentes países según su rol en la economía de la energía y de la IA.
Para América Latina en su conjunto las variaciones no son significativas, aunque sí lo son y mucho para los dos gigantes del área: para Brasil aumenta la estimación de su crecimiento para este año en 0,5 puntos porcentuales (p.p.), mientras que para México la disminución estimada del crecimiento de su PIB es de 0,4 p.p.
Usualmente es a finales de mes que el BCCR presenta su Informe de Política Monetaria de Julio. Por ahora lo más reciente con que contamos es el IMAE de abril, y desde el viernes el de mayo y sus estimados de crecimiento mensual.
Según esos datos, el primer cuatrimestre de 2026 experimentó un crecimiento interanual de 3,4% con una disminución de 0,9 p.p. respecto al primer trimestre de 2025.
En su informe de Política Monetaria de abril de este año el BCCR preveía que la caída en el crecimiento del PIB de este año se originaría en el régimen de comercio definitivo. Pero los datos del IMAE nos indican ahora que la mayor caída respecto al año anterior se da en el régimen de comercio preferencial.
Operadores de Zonas Francas han indicado que además de los factores externos (aranceles, guerra, incertidumbre) una de las circunstancias internas que más los están afectando negativamente es la enorme revalorización del colón, que les encarecen en dólares sus costos locales en colones.
Para mayo el resultado es que el crecimiento interanual continúa su tendencia descendente. Es menor el crecimiento interanual de mayo al de abril tanto en el régimen definitivo como en el especial. Es posible que el Informe de Política Monetaria de este mes señale una disminución en el crecimiento esperado para el año.
A la luz de estas circunstancias vale la pena volver a considerar el informe del pasado 10 de marzo de la misión del FMI que vino en seguimiento a las revisiones de esa entidad, así como a la subsiguiente resolución del 29 de mayo su Directorio Ejecutivo.
La resolución del Directorio señala que desde 2022-2023 se muestra una tendencia descendiente en el crecimiento interanual del PIB, el ahorro interno y la inversión bruta, y que a finales del año pasado la deuda del gobierno volvió a ser superior al 60% del PIB y que se mantendrá por encima de ese nivel hasta 2030.
Po esa razón la regla fiscal -que tanto la misión técnica como el directorio insisten que debe mantenerse en plena vigencia- impediría desde 2027 hasta 2030 inclusive que se puedan ajustar salarios del sector público y afectará no solo el gasto corriente, sino también los gastos en infraestructura.
El informe de la misión técnica indica que el aumento de la deuda pública por encima del 60% del PIB fue “en parte debido a la acumulación de reservas de efectivo para cubrir los próximos vencimientos de deuda en el primer trimestre de 2026”. Los depósitos de Hacienda en el BCCR aún ahora pasado medio año se mantienen a niveles muy superiores a lo normal, por lo que se pudo evitar este efecto restrictivo adicional de la regla fiscal sin consecuencias al menos durante el año entrante. ¿Fue que exprofeso el gobierno anterior quiso endurecer la regla fiscal?
De esos documentos del FMI son relevantes los siguientes conceptos:
Inflación inusualmente baja: El país ha experimentado meses de deflación debido a la apreciación del colón y menores precios de alimentos y petróleo. El FMI recomienda al BCCR bajar más las tasas de interés para que la inflación vuelva a su rango meta del 2% al 4%.
Se necesita una mayor relajación de la política monetaria para facilitar el retorno de la inflación y las expectativas inflacionarias al nivel fijado como meta. Dado que la tasa real de política monetaria ahora se sitúa por encima de su nivel neutral estimado por el personal técnico del FMI, efectuar recortes adicionales de la tasa apuntalaría la demanda interna y evitaría que la inflación y las expectativas inflacionarias queden estancadas por debajo del rango que el Banco Central ha fijado como meta.
Es necesario introducir cambios en la política tributaria para aumentar los ingresos y reformar la gestión de la deuda. Una reforma tributaria que reduzca el gasto tributario, introduzca una tasa única para la renta de las empresas, eleve la progresividad del impuesto a la renta de las personas físicas e implante el mecanismo de “feebate” [sistema de premio para vehículos que ahorran energía y de impuestos a los más contaminantes] basado en las emisiones de los vehículos podría aumentar la recaudación para apoyar un mayor gasto productivo en inversión de capital, educación, seguridad, salud y transferencias sociales focalizadas.
Se necesitan reformas integrales de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) para garantizar la sostenibilidad financiera del sistema de seguridad social y mitigar los riesgos fiscales. Las reservas del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) y del Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM) son insuficientes para atender las necesidades a largo plazo que imponen al sistema las presiones demográficas y los elevados costos operativos.
Los directores pidieron que se introduzcan reformas por el lado de la oferta para estimular el crecimiento a mediano plazo. Destacaron la necesidad de adoptar políticas para incrementar la participación en la fuerza laboral, sobre todo entre las mujeres, subsanar el desfase de aptitudes y reducir la economía informal. También son importantes las medidas destinadas a subsanar las deficiencias en la infraestructura, eliminar obstáculos regulatorios, aprovechar la inteligencia artificial y hacer frente al aumento de la delincuencia.
Estas recomendaciones las debemos analizar a la luz de la caída en el crecimiento de la economía, la muy importante disminución en los ingresos fiscales que generan aumento del déficit financiero y disminución del superávit primario mes a mes, y que el gobierno en parte atribuye al bajo tipo de cambio. También es importante considerar que 6 años después de la pandemia de covid 19 nuestra tasa de ocupación laboral sigue siendo sustancialmente más baja: si tuviéramos la tasa de ocupación de febrero de 2020 habría 231.938 personas más que tendrían empleo. La ocupación actual sería más de un 10,5% mayor a la actual.
El tipo de cambio actual es el más bajo de los últimos 22 años y en solo 2026 ha disminuido un estrepitoso 10,5% respecto al dólar.
Simultáneamente también experimentamos un enorme cambio demográfico que envejecerá y disminuirá nuestra población, así como la necesidad de adaptarnos al cambio ambiental en progreso que parece será inevitable.
Y la economía mundial nos sigue afectando por debilitar las normas prestablecidas que regían a las instituciones y las relaciones internacionales, así como por tornar más inciertos los tratados que rigen el comercio. La mayor incertidumbre que se produce se manifiesta en la disminución acelerada del dinamismo de nuestro régimen de comercio preferencial.
Al mismo tiempo la IA cambia drásticamente las reglas de la producción exigiéndonos mayor innovación, capacitación y rapidez en nuestras respuestas. Y ofreciéndonos enormes avances potenciales en nuestra capacidad para satisfacer las necesidades de la población.
Parafraseando al FMI, nos encontramos entre los vientos cruzados de nuestras carencias y de la IA.
No se trata de solo mejorar el cobro de los impuestos y ser muy estrictos en la contención del gasto incluso más allá de la regla fiscal, a pesar de que eso sea muy necesario, ni solo cambiar algunos parámetros de nuestros sistemas básicos de pensiones, a pesar de que ello es urgente, ni solo disminuir la tasa de política monetaria, aunque debiera haberse hecho hace muchos meses, ni solo mejorar la eficiencia de los sistemas de salud y de educación, aunque ello es imprescindible.
Las circunstancias demandan reformas estructurales profundas en la organización del gobierno, en nuestra educación y capacitación para el trabajo, en innovación, en los servicios de salud, en el sistema tributario, en los incentivos del régimen preferente de comercio, en la seguridad social, en la atención de la infraestructura y en la prestación de algunos servicios públicos. Y claro en nuestra seguridad pública como también lo recomiendan la misión y el directorio del FMI.
Difícilmente lo lograremos si no recurrimos a la solución costarricense: prever cuidadosamente los cambios requeridos e irlos ejecutando gradualmente, actuando unidos en acordarlos y en ponerlos en práctica.
Pensar esto no es ingenuidad, es necesidad.