El Papa por vocación es apóstol de la paz
La paz esté con Ustedes es el saludo que por milenios ha caracterizado al cristianismo. Es el saludo que los católicos recibimos en la santa misa y que se nos pide compartir con nuestros hermanos. Es una expresión contundente de la vocación del cristianismo por la paz.
El amor que permite la convivencia pacífica es el centro del mensaje cristiano. Y el amor es opuesto a la violencia, a la imposición, a la guerra.
En nuestros tiempos, en los años posteriores a la II Guerra Mundial, el mundo bajo el liderato de los Estados Unidos buscó construir un entramado de relaciones internacionales que propiciaran la paz y la convivencia entre las naciones basada en normas prestablecidas que limitaran el uso unilateral del poder. Se dio una institucionalidad internacional y un conjunto de normas y tribunales de derecho internacional que propiciaron el respeto a la soberanía territorial y a los derechos humanos.
Claro que como toda creación humana es una creación defectuosa, y claro que los poderes hegemónicos en ocasiones abusaron de su fuerza y quebrantaron las nuevas normativas. Y que también naciones menos poderosas produjeron episodios de crueldad inhumana.
Pero la humanidad vivió años más pacíficos que durante la mayor parte de su historia.
La Iglesia Católica compartió la vocación por esa nueva institucionalidad.
El 1º de enero de este año tuvo lugar la quincuagésima novena Jornada para la Paz. Estas Jornadas fueron establecidas por el Papa San Paulo VI para que cada año “se repitiese como presagio y como promesa”. No como una visión exclusiva católica, sino que “querría encontrar la adhesión de todos los amigos de la Paz como si fuese iniciativa suya propia”.
Nos indicó entonces el Santo Papa Paulo VI la necesidad de “defender la paz frente a los peligros que siempre la amenazan: el peligro de la supervivencia de los egoísmos en las relaciones entre naciones; el peligro de las violencias a que algunos pueblos pueden dejarse arrastrar…; el peligro …del recurso a los terribles armamentos…; el peligro de creer que controversias internacionales no se pueden resolver por los caminos de la razón…”
La vocación del papado por la paz persiste desde los albores del cristianismo -a pesar de que la humana conducción de la Iglesia haya violentado su vocación a la paz con episodios históricos en que usó su poder terrenal para hacer la guerra- y esa vocación de la Iglesia es también la vocación personal del Papa León XIV.
Lo demostró desde su primer saludo recién electo Papa: “¡La paz esté con todos ustedes! Queridos hermanos y hermanas, este es el primer saludo de Cristo resucitado, el Buen Pastor, que ha dado la vida por la grey de Dios. También yo quisiera que este saludo de paz entrara en sus corazones, llegara a sus familias, a todas las personas, dondequiera que estén, a todos los pueblos, a toda la tierra. ¡La paz esté con ustedes”
El Papa León XIV denominó su mensaje para el Dia de la Paz de este año: “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz “desarmada y desarmante”. Y lo inició con el saludo del Señor Jesús a sus apóstoles.
Por eso no es de extrañar que ante las guerras que convulsionan nuestros días el Papa León XIV clame por la paz.
Lo ha vuelto a hacer en su viaje a África en la visita a Camerún donde alabó y celebró con cristianos y musulmanes la unión para promover la paz y el entendimiento entre estas religiones. En Camerún el papa León nos recordó: “No hay que inventar la paz, hay que acogerla asumiendo al prójimo como nuestro hermano y como nuestra hermana. Nadie elige a sus hermanos y hermanas: ¡solo tenemos que aceptarnos unos a otros! Somos una sola familia y habitamos la misma casa …” y clamó: “Caminemos juntos, en el amor, buscando siempre la paz”.
Ni las fallas humanas, ni la necesidad de evitar la guerra y de controlar a los delincuentes personales y a los gobiernos que irrespetan la normativa internacional que defiende los derechos de naciones y personas, nada de eso es razón para negar al Papa y a las personas de buena voluntad predicar el amor y la paz. La conversión personal de cada persona al amor como control del egoísmo, a la paz como control de la violencia, promueve la paz y la felicidad de todos.