Gracias Dios, gracias personal del San Juan de Dios, gracias CCSS
Escribo esta columna con el corazón impaciente por explotar de alegría y gratitud.
La escribo la víspera de nuestras trascendentales elecciones de ayer cuyo resultado final me angustia porque no conozco cual será el camino que tomará nuestra amada patria.
Así que no es ese tan importante evento el que me causa esos sentimientos.
La escribo a la par de la cama de Lorena en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital San Juan de Dios.
Cuando lo empecé a escribir estábamos listos para irnos hoy a la casa en unas horas después de 24 días de permanencia aquí.
Mi alegría y mi gratitud brotaban por eso.
Pero con el artículo listo nos hemos enterado de una complicación que nos obliga a que Lorena se quede unos días más. De manera que la alegría se pospone un poco, pero la gratitud debe ser expresada.
Una vez más el personal de este maravilloso centro de conocimiento y de amor nos tiene henchidos de admiración.
Médicas y médicos en las diversas especialidades, personal de enfermería, de laboratorios, de aseo, de seguridad y todos los que aquí laboran me han demostrado su devoción al servicio, su seriedad profesional, su respeto a los pacientes y a sus familiares.
Es un trato científico y humano.
Es un trato que admiramos en la atención a todos los pacientes.
Desde finales de 2024 venimos disfrutando de la bondad de este trato.
Con nuestras amigas y amigos de oncología y quimioterapia, con los profesionales de gastroenterología, de los departamentos de TAC, de farmacia, de emergencias, y ahora de la UCI hemos comprobado reiteradamente la bendición que es contar con estas instituciones.
También en el curso de esta dura enfermedad hemos disfrutado de la magnífica atención profesional y humana de médicos, hospitales, y otros servicios de exámenes y de salud privados.
Para ellos también es inmenso nuestro reconocimiento y gratitud.
Somos dichosos los costarricenses de poder contar con los servicios de salud de la CCSS y de nuestra medicina privada.
Como toda institución humana nuestro sistema de salud es imperfecto. Por eso los costarricenses debemos defenderlo y buscar su perfeccionamiento constante.
Durante estos 24 días he tenido el privilegio dadas mis condiciones de vida de un viejo de 86 años retirado de permanecer todo el día al lado de Lorena en la UCI.
Ahora se extenderá unos días más esa oportunidad de convivir cerca en nuestro amor.
Después me tocará atender a Lorena en la casa al tiempo que enfrentaré las semanas finales de un arbitrario e injusto juicio por investigaciones que datan de hace más de 24 años.
Mientras está Lorena acá hospitalizada en la UCI el Tribunal me da permiso de que me represente mi querido y magnífico abogado Cristhian Arguedas.
Ya en la casa no podré -al menos durante un tiempo- estar todo el día a su lado.
Enfrentaremos entonces el privilegio y el reto del cuido a Lorena junto con nuestra familia, con las personas muy queridas que nos ayudan en el hogar y con amigas y amigos.
Volver a la casa será una gran felicidad. Pero perderemos las seguridades que nos da la atención extraordinaria del personal de la UCI que hemos aprendido a admirar y a querer.
Gracias a Dios y a tantas buenas personas.