León XIV, un Pontífice que une

La palabra “pontífice” proviene del latín y significa “constructor de puentes”. Esa condición define muchas de las principales características del cardenal Robert Francis Prevost, a quien el Espíritu Santo ha llamado, como Papa León XIV, a dirigir la barca de la Iglesia Católica en las procelosas aguas de un mundo cruzado por hondas divisiones.

El Papa León XIV une, desde su nacimiento, naciones y razas, pues proviene de inmigrantes de diversos orígenes.

Sus abuelos paternos fueron un italiano y una francesa; sus abuelos maternos, un dominicano y una criolla de Luisiana, de ascendencia francesa, africana y española.

Por su vida, une a América. Ciudadano de Estados Unidos criado en los barrios del sur de Chicago, donde residían latinos, polacos, italianos y afroamericanos, ejerció la mayor parte de su vida al servicio de la Iglesia en Perú.

Domina su idioma nativo, el inglés, así como el español y el quechua, y adoptó la ciudadanía peruana en 2015. Con cultura inca y europea, une a Estados Unidos y a América Latina, une a estadounidenses y latinos, une la riqueza de razas, colores y lenguas de nuestro continente.

Por su servicio como Prior General de la Orden de San Agustín, que tiene presencia en 50 países, ejerció durante 12 años sus funciones alrededor del mundo, con una verdadera visión católica, es decir, universal. Habla también italiano, francés y portugués, y lee latín y alemán.

El Papa León XIV une la ciencia y la religión. Se graduó en matemáticas y en filosofía en la universidad, y en su formación religiosa cursó estudios en teología, además de obtener un doctorado en derecho canónico.

El nuevo Sumo Pontífice de la Iglesia Católica es un puente entre el pasado, que termina por el cambio de época que vivimos, y el futuro, que no acaba de nacer y al cual nuestros modelos mentales aún no responden.

Cumple una función similar a la de su antecesor León XIII, de quien adopta el nombre, quien guio a la Iglesia a convivir creativamente con la modernidad de la época contemporánea.

Y desde su aparición en el balcón de la Plaza de San Pedro, es un puente que une a progresistas y conservadores de la Iglesia Católica.

Aprendí de mi maestro Alberto Di Mare que la humanidad, las personas y nuestras instituciones vivimos en una permanente confrontación dinámica entre la necesidad de conservar y la necesidad de progresar. Sin conservación, no puede haber ni identidad ni valores que nos unan. Sin progreso, no lograríamos avanzar poco a poco, gradual e incrementalmente, venciendo el pecado, el mal, las carencias.

Por eso, no es de extrañar que en la Iglesia Católica haya fuerzas conservadoras y fuerzas progresistas.

Ambas se requieren. La tensión entre ellas es variable. En unos tiempos predomina una; en otros, la otra. Hay períodos en los cuales el equilibrio es sosegado, y otros en los cuales la confrontación es más intensa.

Cuando se dan estas últimas circunstancias, como ahora, es preciso reconciliar, unir, tender puentes. Se necesita un constructor de puentes.

Desde el balcón en la Plaza de San Pedro, cuando nos impartió su primera bendición papal, León XIV apareció como ese constructor.

El contenido de su mensaje señala la necesidad de continuar la tarea del querido Papa Francisco, lanzando a la Iglesia al campo, llamando a la cultura del encuentro, promoviendo, como el originador de la Doctrina Social de la Iglesia, León XIII, la justicia social, la preferencia por los pobres, la reivindicación de los descartables. Pero lo hizo vistiendo la estola tradicional de los papas.

Para su primera homilía papal, en la misa de acción de gracias, toda misa lo es, pero esta tuvo especial significado, celebrada al día siguiente de su elección en la Capilla Sixtina con el Colegio Cardenalicio, escogió como lectura evangélica el pasaje de San Mateo, capítulo XVI, cuando Jesús pregunta a sus discípulos quién dice la gente que es el Hijo del Hombre, y luego les pregunta quién dicen ellos que es Él.

La respuesta de Pedro: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”, es la clave que señala el Papa León XIV para unir y apaciguar las tendencias dentro de nuestra Iglesia.

La misión es una. Es Jesús. Es predicar y vivir el Evangelio. Es la amistad con el Hijo de Dios.

El Señor Jesús es nuestra unión. En Él, en su reinado, termina toda confrontación, y nos unimos progresistas y conservadores.

Miguel Angel Rodríguez E.

Ex Presidente de Costa Rica
Ex Secretario General de la OEA
Economista, abogado, político.
Esposo, padre, abuelo.

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