Escuchar y abstenernos de lastimar con nuestra palabra

El Papa León XIV dirigió su mensaje de esta cuaresma de 2026 a la necesidad de escuchar y ayunar.

Nos recuerda que “La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.” Y de esa misión eclesiástica deriva importantes conclusiones para una vida de justicia en sociedad en relación con nuestro deber de escuchar las angustias y sufrimientos de nuestros hermanos y de cuidar nuestra manera de relacionarnos con nuestro prójimo. Es un mensaje muy atinente a nuestra realidad costarricense.

Para evitar que sea mi interpretación personal la que se refleje en este artículo, voy a hacer un uso profuso -incluso abusivo- de citas del documento papal.

Sobre el deber de escuchar cuidadosamente a las personas que viven difíciles circunstancias nos indica el Papa León XIV.

En primer lugar, “que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.”

Después de analizar la manera en la cual escuchar la palabra de Dios nos abre el corazón para escuchar la palabra de nuestro prójimo, manifiesta el Sumo Pontífice: “Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta.”

Respecto al ayuno el Papa nos señala que “Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.” … más adelante agrega: “el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que «sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana». (Cita la Catequesis del 8 de febrero de 1978 del Papa SanPablo VI) y concluye: “me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.” Finaliza el Papa León XIV su mensaje cuaresmal con una oración: “pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.”

Es evidente la importancia de este llamado papal para la hora que vive nuestro país.

Desde Casa Presidencial se ha desatado una continuada diatriba de ataque algunas veces groseros contra otros Poderes del Estado, medios de comunicación y políticos que ha su vez ha generado respuestas similares en muchos casos.

En vez de escuchar al otro, en vez de usar los dos oídos con los que Dios nos dotó, se ha generalizado el uso de una argumentación contra el contrario y no sobre los temas, y de un lenguaje “hiriente” que muestra “odio”.

Busquemos la solución de nuestros problemas y no la condena de nuestros adversarios. Busquemos escuchar al prójimo y no ofenderlo, tal como para esta cuaresma nos lo pide el Papa León.

Miguel Angel Rodríguez E.

Ex Presidente de Costa Rica
Ex Secretario General de la OEA
Economista, abogado, político.
Esposo, padre, abuelo.

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