Respetarnos, mejor aún amarnos. Oír, discernir, hablar y acordar
Somos más felices cuando vivimos amándonos. Pero aún si no lo logramos, siempre es conveniente actuar racionalmente buscando acuerdos. Nuestros padres nos enseñaron que es mejor un mal arreglo que un buen pleito. Si actuamos creando antagonismo, movidos por el odio o por la desconsideración a los demás, no solo no somos felices, además actuamos contra el bien común.