ALTERNATIVAS

Hoy hace 8 días Manuel Antonio Clare partió para encontrarse con sus papás y su hermano en la Gloria de Dios.
Conocí a este tan especial hermano de Lorena cuando empezamos a ser novios y viví cerca de Manuelito desde que me casé con Lorena, pues su familia vivió siempre con él. Incluso cuando vivimos en Washington doña Marielena lo trajo con ella cuando fue a visitarnos.
Y por supuesto siempre tratamos –hasta que su movilidad lo hizo imposible- de ir con Manuelito a Misa, salir a compartir un café y una golosina, y claro varias veces por semana iluminaba nuestra casa con su presencia, sus ocurrencias, sus deseos de que le escribiéramos papelitos y su anticipación durante meses de las celebraciones de su cumpleaños, de la fiesta de la Virgen de los Ángeles y de Navidad.
Su cumpleaños era lo que más esperaba. Lo disfrutó con familia, primas, amigas de su mamá y después también de Lorena, con los mariachis que por años le llevó la familia Rojas Cruz y en los últimos años también con sus compañeros en el Hogar Asociación Vicentinas de Escazú.
Su vida no fue siempre fácil.
Tenía preocupaciones que para otros tal vez podrían parecer pequeñas, pero que para su maravillosa manera de ser llena de pureza y de ingenuidad, se le hacían enormes y era preciso atender con seriedad y prontitud.
Por muchos años Manuelito transitaba por las calles de Escazú o iba de visita al Country Club cercano a su casa, donde el personal lo trató siempre con muchísimo cariño.
Pero también le tocó vivir momentos muy, muy duros, cuando en Costa Rica el aprecio por una maravillosa persona diferente no era entendido por mucha gente, y en sus caminatas algún niño ignorante o alguna persona sin sentimientos lo maltrataba.
Sus padres, sus hermanos y sus abuelos le brindaron siempre inmenso amor, respondiendo al que Manuelito les regalaba, y no escatimaron esfuerzos para tratar de dotarlo de las mayores facilidades que la medicina y los conocimientos permitían.
Las queridas personas que en casa de mis suegros y en la nuestra nos ayudaron a lo largo de los años fueron muy especiales y cariñosas con Manuelito, especialmente Francisco Salas y su familia, Mario y Nena Flores y Hellen Ramírez.
Cuando mis queridos suegros envejecieron se les hizo difícil poder atenderlo adecuadamente y además quisieron dotar a Manuelito de un lugar que considerase suyo. Por eso le construyeron un apartamentito en la casa de Olga y Jorge Marín cercana a la de mis suegros. Manuel pasaba la mayor parte del día con sus papás y fue feliz con ese arreglo. Jorge fue por muchos años guarda en la casa de don Manuel Emilio y doña Marielena y Manuelito lo conocía muy bien, y Olga fue muy cariñosa con él.
Lorena redobló su dedicación a Manuelito cuando hace más de 16 años murió doña Marielena, y mantuvo la ayuda tan valiosa de Olga. Pero llegó el momento en que para Olga se volvió ya muy difícil atender a aquel hombrón con alma dulce de niño.
Con la ayuda del Dr. Fernando Morales Lorena escogió el Hogar que ha sido una gran bendición.
El espíritu de atención humanitaria y llena de amor que encontramos en aquellos años bajo la dirección de Rosa Arroyo, que permeaba a todo el dedicado personal y que ha perdurado con la dirección profesional de Daniel Solís, fue un ambiente acogedor para Manuelito y para nosotros. Las señoras de la cocina, las enfermeras, todo el personal le dio mucho cariño y lo chineó siempre.
¡Cuánto se divirtió Manuelito y sus compañeros en ese hogar con cada celebración que él tenía o que el hogar realizaba para sus huéspedes!
Manuel disfrutó mucho de ir a misa y de pedir la celebración de misas en favor de él y de su familia. También era para Manuel una ocasión muy especial cuando se celebraba misa en la Capilla del Hogar.
En la misa de celebración de la vida de Manuelito Lorena contó como su abuelita Cristina Castro le había mostrado que Manuelito había venido a este mundo a enseñarnos a amar.
De verdad que lo hizo.
A mi todavía me emociona intensamente recordar con frecuencia cuando su papá don Manuel Emilio ya estaba viviendo retirado lo que la compañía de Manuelito lo alegraba y le daba razones para vivir.
A todos nos enseñó. A mi me enseñó paciencia, y me enseño lo importante de quererlo cuando hace un par de meses pasó un largo período en cuidados intensivos y en cuidados intermedios en el Hospital San Juan de Dios cuando traté de pasar todos los días a verlo pues Lorena no podía.
Cuando ahora amigos me dicen que debemos estar orgullosos por el amor que le dimos a nuestro hermano, siento enorme pena, pues fue al revés. Fue más bien Manuelito quien nos dio muchísimo a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros nietos.
Ahora que Manuelito esta con sus padres, hermano y abuelos disfrutando de la presencia de Dios, hemos perdido a nuestro maestro en el amor, pero espero que no perdamos sus lecciones.
Expresidente de la República
Fecha de publicación: 3- Noviembre-2025
Fuente: diarioextra.com