La paz esté con todos ustedes
Ese fue el saludo con el que Jesús Resucitado se presenta al salón donde estaban escondidos sus discípulos. (San Juan 20,19). Es también el saludo con el que el recién electo Papa León XIV se dirige al mundo. En ese primer mensaje desde el balcón ante una rebosante Plaza de San Pedro nos dijo el nuevo pontífice: “También yo quisiera que este saludo de paz entre en sus corazones, llegue a sus familias, a todas las personas, dondequiera que estén, a todos los pueblos, a toda la tierra. ¡La paz esté con ustedes! Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente.”
La inseguridad atenta contra nuestra paz, contra nuestra felicidad, contra nuestro progreso
En esta columna Disyuntivas en La República publiqué la semana pasada mi comentario “Nuestra felicidad depende de la libertad y del apoyo social. Depende del PURA VIDA”. En ese comentario se destaca nuestra extraordinariamente buena posición en el ranking de felicidad que nos ubica en sexto lugar de las naciones más felices entre las 147 analizadas, lo que no responde a nuestra capacidad productiva. Hay 44 naciones con mayor nivel de PIB por habitante y menor expresión de su felicidad.