5 nuevos intentos para torpedear nuestra seguridad social

Los abejones nos llegan en mayo, cada vez menos, y son bastante inofensivos. Los intentos de destruir nuestro sistema multi-pilar de pensiones repartiéndose sus recursos, algunos bien intencionados y todos perjudiciales para nuestra red de protección social, aparecen en todas las legislaturas y son muy dañinos.

Ahora hay cinco en trámite. Hay iniciativas de diputados del Frente Amplio, del PLN y del partido de gobierno. Todos lo que pretenden es que los recursos del ROP se puedan entregar de forma anticipada a las personas para cuya pensión se generaron.

El argumento es muy sencillo. Tan sencillo como engañoso y cortoplacista. Los recursos del ROP son del trabajador y por lo tanto deben entregársele.

A ver, ¿de que se trata el ROP?

Este hijo predilecto de la Concertación Nacional de 1998 nació con la Ley de Protección al Trabajador, llamada la reforma social de nuestro tiempo que es el mayor aporte a la seguridad social que se ha establecido desde la visionaria y revolucionaria Reforma Social del Dr. Calderón Guardia en los años cuarenta.

Surgió para complementar los regímenes básicos, IVM, del Magisterio y del Poder Judicial. Lo hace tratando de evitar el riesgo de los fondos centralizados de pensión que, tradicionalmente y en multitud de países, terminan desfinanciados porque los gobiernos directamente o mediante la inflación se apoderan de sus recursos.

Para lograr ese objetivo los recursos se van depositando en cuentas individualizadas a nombre de cada trabajador, en la operadora de pensiones de su libre escogencia. Pero son recursos con un destino específico.

Con la Ley de Protección al Trabajador se creó un sistema multipilar de pensiones para lograr que los pensionados pudieran complementar el monto que se estimaba recibirían de IVM. El ROP creado con esta legislación a los 25 años de cotizar se estimó que podría llegar a cubrir un 20% del salario del trabajador a la hora de retiro, cubriendo tanto como una tercera parte de su pensión.

Se trató y se trata hoy de complementar la pensión del régimen básico de la población en general, el régimen que es el fundamento de nuestra previsión social, el sistema de IVM de la CCSS.

Este sistema de pensiones ya había madurado cuando se aprobó la Ley de Protección al Trabajador hace 25 años, ya entonces eran muchos los asegurados que se pensionaban, y hoy son más. Al mismo tiempo cada vez es menor el bono poblacional del que veníamos gozando y ahora más bien disminuye la cantidad de personas que se une a la población laboral y cotiza para IVM.

La disminución en el crecimiento de la población ha sido mucho mayor que lo estimado cuando se aprobó el sistema multipilar y es tal que se estima que en unos 40 años llegaremos al máximo de costarricenses, y empezará su disminución de forma tal que a finales del siglo habrá un tercio menos de costarricenses que ahora.

Los recursos que se encuentran en la cuenta de un trabajador en el ROP al cabo de 25 años están formados en casi un 60% por la rentabilidad generada por las inversiones de la operadora de pensiones.

De los aportes mensuales casi dos terceras partes provienen de aportes del empleador.

Esos aportes se generan para garantizar que las personas tengan una mejor pensión en su ancianidad. Son aportes para beneficio del trabajador en su vejez. Son aportes para beneficio de la sociedad porque evitan la pobreza de los adultos mayores. No son aportes del trabajador para su libre disposición.

Por favor, señoras y señores diputados, dejen de hacer demagogia para ganancia política propia y beneficio de corto plazo de los trabajadores que se pensionan.

Esos raquíticos beneficios tienen un enorme costo. Se perjudican las pensiones de los trabajadores durante el resto de sus vidas y se debilita nuestra seguridad social.

Miguel Angel Rodríguez E.

Ex Presidente de Costa Rica
Ex Secretario General de la OEA
Economista, abogado, político.
Esposo, padre, abuelo.

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