Miguel Angel Rodriguez Echeverria

Dios nos hizo a su imagen y semejanza, y por eso... libres. Libertad sin escogencia no es libertad. Estamos condenados a escoger, y al hacerlo tropezamos con alternativas.


Cuando la escogencia es personal mis preferencias pueden ser consistentes, "racionales". Aunque aun en este caso encontramos el obstáculo inevitable de la ignorancia, salvo en las escogencias más sencillas y de menor profundidad temporal. Es muy sencillo escoger entre disfrutar ahora un helado de chocolate o uno de guanábana. Pero el caso es muy distinto si se trata de decidir la compra de un automóvil para los próximos siete años. Ni que decir cuando la decisión personal es sobre cónyuge o vocación.


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