Por MIGUEL ?NGEL RODR?GUEZ / 05 OCT 2014, 12:06 AM

La p?rdida del grado de inversi?n para nuestra econom?a es un golpe anunciado y de graves consecuencias para todos.

Para el Gobierno, porque al percibirse m?s riesgosa la deuda del pa?s, los inversionistas pedir?n mayores intereses por la deuda p?blica. Y pagar m?s intereses le dejar? menos recursos para financiar sus tareas.

La baja calificaci?n tambi?n encarece la inversi?n financiera externa para los privados. Esto lleva a los ahorrantes a demandar m?s por sus recursos en el mercado local, y subir? el costo de endeudarse. Pagar mayores intereses para vivienda, consumo, y producci?n, tendr? como consecuencia menor oferta de empleo.

Sin embargo, el golpe en la calificaci?n de riesgo no fue casual. Tiene una larga historia. Es bueno recordarla para tomar consciencia de lo dif?cil que es revertirla.

Las pol?ticas de protecci?n industrial, precios controlados, regulaci?n de toda la actividad econ?mica, Estado empresario y gastos fiscales sin sustento causaron un crecimiento insostenible de la deuda p?blica y la quiebra del sistema a inicios de los ochenta.

Fuimos exitosos en cambiar de rumbo. Pero ya a principios de los 90, falt? el apoyo de la oposici?n pol?tica para permitir que la modernizaci?n continuara con la aprobaci?n del PAE III. La estabilidad fiscal era fr?gil y la inflaci?n alta. Los gastos en educaci?n, infraestructura, seguridad ciudadana eran insuficientes para que la productividad siguiera creciendo.

Propusimos resolver la falta de recursos fiscales y de inversi?n p?blica, abriendo a la inversi?n privada los monopolios de electricidad, telecomunicaciones y seguros. Se generar?an ingresos p?blicos con la concesi?n de frecuencias para telefon?a, y con la venta del INS, el BCR, Bicsa y Fanal. Tambi?n concesionamos obras p?blicas.

A pesar de la aprobaci?n de buena parte de esas medidas en la Concertaci?n Nacional, no logr? apoyo pol?tico para hacerlas realidad. Por eso convocamos a los exministros de Hacienda, quienes prepararon un proyecto de transformaci?n fiscal.

Este tampoco fue aprobado. Pero las mejoras en cobrar los impuestos por las reformas al C?digo de Normas y Procedimientos Tributarios (1999) y la Ley de Simplificaci?n Tributaria (2001), y la pol?tica restrictiva del gasto del presidente Abel Pacheco (2002- 2006) ?que tuvo un costo en falta de infraestructura y de algunos servicios estatales? permitieron tener super?vit fiscal en 2007.

Menos inversi?n

La situaci?n fiscal se volvi? a deteriorar a partir de 2008, cuando los gastos del Gobierno (sin incluir intereses) subieron de 11,8% a 13,5% del PIB. Y continuaron aumentando hasta 17,4% en 2010. Desde entonces se han mantenido a ese nivel. Ese aumento en el gasto no fue por m?s inversi?n, que sigui? insuficiente, sino en planillas y transferencias corrientes.

Tampoco se aprobaron cambios en impuestos en las administraciones de Don Oscar y de Do?a Laura.

Esta es la historia: aument? el gasto p?blico, pero no la inversi?n, y no han subido los tributos.

En el futuro, ser? m?s seria la situaci?n por el aumento en los intereses al terminarse la pol?tica de est?mulo monetario en pa?ses desarrollados y por nuestro mayor riesgo pa?s.

El ajuste se producir?. Nosotros solo podemos escoger c?mo. La disyuntiva es si ajustar consciente y ordenadamente, o esperar a que lo haga una crisis con enormes, e inaceptables, costos de empobrecimiento.

Dada la gravedad del problema y para concitar una coalici?n amplia de apoyo, necesitaremos cinco cosas: disminuir y controlar el gasto corriente, aumentar la eficiencia de la administraci?n p?blica, mejorar el cobro de impuestos, aumentar la inversi?n p?blica y los impuestos.

En los primeros tres campos la acci?n debe ser del Gobierno en su d?a a d?a.

Y de su cumplimiento, como dijo en campa?a el presidente Sol?s, depender? su fuerza para convocar a los partidos pol?ticos y a los sectores a dar apoyo a una reforma fiscal y administrativa que genere ingresos adicionales y cambios institucionales para una mayor inversi?n p?blica.

Lo necesitamos todo. Lo necesitamos pronto.


Fuente: El Financiero


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