Opinión

Miguel Angel Rodríguez

Octubre 15, 2021 2:28 pm

MAR

Hace 17 años, acompañado solo por un par de libros y sabiendo que se me iba a tomar preso en el aeropuerto, regresé voluntariamente al país para dar la cara y ponerme a las órdenes de los tribunales de justicia. Había renunciado al más alto cargo internacional que centroamericano alguno haya alcanzado y había avisado al Fiscal Dall´Anese de mi regreso, solicitándole cita en su despacho para rendir declaración. Se me había informado que sería tomado preso a mi llegada.

¡Jamás imaginé el circo cruel y degradante que se organizó en mi contra y que mereció ser condenado por la Sala Constitucional!

¡Tampoco imaginé que por la insidia del Ministerio Público tendría que esperar más de 11 años y 10 meses para ser declarado inocente por tercera vez! ¡Menos podría haber imaginado que por la inquina en mi contra ahora, 17 años después, seguiría sufriendo la pena de banquillo porque al constatar que no había razón para haberme acusado en el caso ICE-Alcatel, en 2007 se me incluyó en otra causa que venía en investigación del Ministerio Público desde 2001!

Desde 2006 publiqué el libro Di la Cara denunciando las reiteradas arbitrariedades cometidas en mi contra, que cuatro años después fueron aceptadas como tales en la Audiencia Preliminar. Después de esa publicación siguieron las violaciones al debido proceso, al extremo de que de la misma manera que la fiscalía había mentido a los jueces para obtener que la prisión domiciliar que inicialmente sufrí se convirtiera en cárcel en un calabozo, volvieron a mentir a un Tribunal de la República para impedir que querellara al Fiscal Dall´Anese por incumplimiento de deberes. Se había negado a investigar los delitos adicionales confesados por la persona cuya declaración contradictoria era la única posible prueba en mi contra, a pesar de constar su culpa en informes de la OIJ.

Puede sonar increíble, y lo es, que la causa iniciada hace más de 20 años y en la que se me indagó hace más de 14 años siga abierta sin siquiera tener fijada la fecha para el juicio. En la primera audiencia se decretó el sobreseimiento, y no fue sino hasta una tercera audiencia que se elevó a juicio.

Han transcurrido 17 años y hoy sigo sufriendo la injusticia.


Fuente: CR Hoy


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