ALTERNATIVAS

Miguel Ángel Rodríguez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

Feliz Pascua de Resurrección, estimados lectores. Nos dice San Pablo en la Primera Carta a los Corintios: “si no resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe.” Y nos reafirma: “¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron”.

Por eso la celebración ayer de la Resurrección de nuestro Salvador es la más importante festividad del cristianismo.

El Cardenal Raniero Cantalamessa, el teólogo capuchino que desde 1980 es el Predicador del Papa, en su cuarta meditación de esta cuaresma se centró en la afirmación de Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida”.

Es evidente que para quienes parten de negar a Dios y lo sobrenatural la Resurrección de Jesús no tiene sentido. Ya a priori la han negado. 

Para quienes tenemos fe trascendente las pruebas son contundentes. Pocos eventos de la antigüedad tienen tantos testigos. 

El propio Jesús lo anunció reiteradamente durante su predicación.

Además, el Cardenal Cantalamessa nos recuerda el argumento de lógica de la historia de San Juan Crisóstomo. 

¿Cómo iban siquiera a pensar y menos a poner en práctica la conquista del mundo 11 humildes galileos, sin ninguna preparación ni previa trayectoria, después de la muerte de su Maestro que no había ni siquiera convertido a su propia nación?

Sin la resurrección la empresa es inimaginable, y se dio. Se dio porque la Resurrección les hizo creíble su tarea.

La Resurrección histórica de Jesús es el anuncio de nuestra propia resurrección a la vida eterna.

Como tal es la puerta de la esperanza.

La esperanza en un Dios que nos ama, que nos perdona, que vino a demostrarnos Su amor y que nos invita a la vida eterna.

La esperanza que no elimina las dificultades, ni las pruebas, ni las tribulaciones, ni el dolor. Pero que nos permite superarlas, incluso cuando no las podemos vencer.

La Resurrección de Jesús es también la invitación a nuestra diaria resurrección espiritual.

A resucitar del pecado, de los errores, de los vicios, del odio.

A resucitar para vencer nuestras caídas confiados en el amor y el perdón de Dios para reemprender cuantas veces sea necesario el camino del amor a nuestros semejantes.

En medio de la violencia, del odio, de la incomprensión, de los engaños y el egoísmo de nuestras acciones la Resurrección de nuestro Dios Salvador nos invita a resucitar una vez más para responder con amor a su amor y a su perdón.


Fecha de publicación: 01-Abril-2024

Fuente: diarioextra.com


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