ALTERNATIVAS

Miguel Ángel Rodríguez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

Ante el actual proceso electoral el Estado de la Nación 2021 recientemente publicado muy justificadamente concluye: “Las nuevas autoridades del Poder Ejecutivo y Legislativo que resulten electas estarán abocadas a la administración de una compleja situación... A esas autoridades les tocará gestionar un período de sacrificio y procurar acuerdos sociales y políticos en favor del desarrollo humano, no un período de abundancia”.

¿Estaremos los electores conscientes de la inmensa responsabilidad que asumirán quienes lleguen a dirigir nuestro gobierno al inicio de nuestro tercer siglo como nación independiente? ¿En medio de pegar banderas y evadir los temas sustanciales, estarán los candidatos a la Presidencia y a la Asamblea Legislativa conscientes de las enormes dificultades, carencias y contradicciones que enfrentarán en su gestión si son electos?

A dos meses de las elecciones y con más de la mitad de los electores indecisos, mi respuesta a ambas preguntas es dolorosamente negativa.

La covid-19 nos obligó a dirigir una mayor proporción de los recursos a la atención de la salud de las personas y a dar apoyo a quienes perdieron sus medios de vida. Nuestra situación ha sido aún más difícil por el reducido espacio fiscal y el muy alto endeudamiento que se ha venido agravando en la última década. Además, el establecimiento de la nueva normalidad posterior a la pandemia, El Gran Reinicio, nos obliga a enfrentar no solo los problemas coyunturales, sino también los retos estructurales que debemos resolver para acelerar nuestro progreso y la solución de las condiciones de pobreza, informalidad, desempleo e injusticia social que no hemos hasta hora sabido atender.

Pero el Estado de la Nación 2021, “constató que la atención a los problemas inmediatos no está siendo acompañada por mejoras en las capacidades políticas e institucionales del Estado y de la sociedad para promover el desarrollo humano en la época postpandemia. Por el contrario, hay procesos de reducción de estas capacidades… Un factor que complica...es la crisis de representación política en la democracia costarricense, que entorpece introducir ajustes en el estilo de desarrollo del país que cuenten con amplio respaldo ciudadano.”

Este último informe del Estado de la Nación indica que la disminución en la inversión pública de los últimos 3 años, el “apagón educativo”, la reducción del área contratada para pago por servicios ambientales y el retraso en la extensión de la comunicación digital para escuelas, regiones y familias evidencian el muy negativo impacto que dejará esta recesión.

Además, nos recuerda este informe que desde hace varios años Costa Rica como parte del mundo occidental experimenta una crisis de representatividad política, pues se ha dado una creciente desconexión entre los ciudadanos y los órganos que políticamente los integran.

Es cada vez menor la ciudadanía que se siente ligada, o al menos con simpatías hacia algún partido político, y la animadversión hacia los funcionarios electos es cada vez más difundida. Esta desconexión debilita a los propios partidos políticos. Los partidos al tener una menor participación de adherentes se ven casi imposibilitados de tener propuestas de políticas públicas que les permitan elaborar programas sustanciales de gobierno.

De esa manera no presentan respuestas integradoras de diversos grupos de interés en una visión compartida de bien común. El resultado es una oferta política fragmentada en una multitud de partidos con visiones muy restringidas de la realidad nacional, que responden solo a intereses de grupos muy reducidos de personas. De esta manera los partidos fácilmente devienen en organizaciones solo atractivas para quienes buscan alcanzar puestos públicos como preseas para su exclusivo beneficio.

En nuestro sistema de gobierno presidencialista, la pura confrontación personalista de una campaña electoral entre tantas fracciones no facilita la conformación de un gobierno que a partir de mayo entrante pueda exitosamente enfrentar los problemas remanentes de este virus SARS-CoV-2 y sus mutaciones, y a la vez dar respuesta a los serios problemas estructurales, desbalances y desigualdad de oportunidades que deberemos enfrentar para iniciar El Gran Reinicio.

Solo se podrá superar esta grave dificultad de acción política ante una coyuntura tan compleja si vuelve a imperar la solución costarricense: la unión de una buena parte de los ciudadanos con una visión compartida de futuro que nos permita volver a ser previsores y solidarios en libertad y fraternidad.

Ex Presidente de la República


Fecha de publicación: 6-Diciembre-2021

Fuente: diarioextra.com


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