ALTERNATIVAS

Miguel Ángel Rodríguez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

La COP26 que recién finalizó en Glasgow logró algunos acuerdos que dejan viva la esperanza de que se pueda llegar a que las naciones acuerden y ejecuten las acciones necesarias para prevenir las peores consecuencias del calentamiento global contra la vida. Pero no se pudo aprobar las medidas requeridas. Solo quedó viva la esperanza de que se pueda avanzar en otra COP, otro año, otra sede.

Se reafirmó el principio de que el calentamiento global no sobrepase 1,5 °C, pero es un objetivo que cada vez luce más lejano, a menos de que se descubran mecanismos ejecutables para capturar el carbón acumulado en la atmosfera. 

Esta situación se produce a pesar de que hace apenas 3 meses se rindió el Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos que convoca a una acción urgente para minimizar los daños que este calentamiento ya nos produce y que nos seguirá ocasionando. Ya se ha incrementado la temperatura en 1,1°C, de manera que el margen restante es muy pequeño y urgen medidas con resultados en la presente década que lo permitan. Las contribuciones determinadas por las partes a nivel nacional (NDC) no alcanzarían ese objetivo, aunque se cumpliesen a cabalidad, lo que sería contrario a las realidades que se dan en las naciones.

Lo más positivo en mitigación de emisiones es el llamado a los países a no esperar 5 años para la revisión de sus NDC como se había acordado en París, sino más bien a presentar el año entrante nuevos compromisos para 2030 que permitan cumplir con el objetivo de que el calentamiento global no sobrepase 1,5°C. 

Hay otros elementos positivos, pero son propósitos no concluyentes. 

En 2019 se estableció una ayuda de los países desarrollados a los que están en desarrollo de $100 mil millones para colaborar con su mitigación y adaptación. Si acaso se ha llegado a $80 mil millones. Se acordó que se debería llegar a los $100 mil millones en 2023 y que el monto para adaptación al cambio climático deberá alcanzar $40 mil millones.

Paralelamente al evento principal se produjo una serie de coaliciones voluntarias de grupos de naciones que llegaron a otros acuerdos específicos convenientes, referentes a reforestación, disminución de las emisiones de metano, límites a las ventas de vehículos no eléctricos, entre otros.

Pero no hay ningún compromiso vinculante para asegurar que las naciones mejoren sus NDC a fin de que el agregado cumpla con el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5°C. Tampoco existe mecanismo alguno para que se ejecuten los NDC comprometidos. Ni siquiera se cuenta con un sistema acordado para medir el grado de cumplimiento, aunque se avanzó en fijar algunas reglas con relación a la utilización de compensaciones a las emisiones de carbono, previas al Acuerdo de París.

En resumen, está claro el peligro, se acepta la meta que se debe alcanzar, pero no hay ni compromisos nacionales de acción que la alcancen ni medios para forzar que se adopten y ejecuten.

¿Será necesario establecer incentivos positivos (zanahorias) y negativos (garrote) para que los países acuerden y ejecuten acciones suficientes para limitar el calentamiento global? ¿O será necesario un acuerdo entre las mayores potencias y los mayores contaminantes que se imponga a los demás países? ¿Será posible hacerlo con el establecimiento de un mercado internacional de CO2? No es fácil acordarlo ni es fácil encontrar un sistema justo para hacerlo.

¿Cómo compensar la baja contaminación por carecer de energía básica de los países más pobres con la gran contaminación que efectúan hoy y han acumulado los desarrollados? No todos los desarrollados contaminan igual: Francia emite 4,2 mientras Alemania emite 7,7 toneladas por habitante; los países petroleros tienen las más altas tasas de contaminación por habitante, pero son muy despoblados y su impacto en contaminación global es muy bajo; China es el mayor contaminante actual (27% de las contaminaciones) pero su contaminación por habitante es la mitad de los EE.UU. (que es el segundo mayor contaminante actual con un 15% de las emisiones). ¿Cómo establecer un sistema justo que se pueda imponer?

El Acuerdo de París y las COP posteriores han tratado de establecer un acuerdo justo que garantice los resultados. Lo han hecho delegando en las naciones el establecimiento de sus propias metas para lograr el control del cambio climático. Se ha avanzado, pero el mundo está aún lejos de lograrlo. Y es literalmente vital hacerlo.

Ex Presidente de la República


Fecha de publicación: 23-Noviembre-2021

Fuente: diarioextra.com


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