ALTERNATIVAS

Miguel Ángel Rodríguez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

Para comprender la Costa Rica de hoy es necesario volver a la Costa Rica de ayer.

Hacerlo nos dará conocimientos y fortaleza para mejorar nuestro futuro.

El 13 de octubre de 1821, veintiocho días después de declarada, se leyó en Cartago el acta de independencia proclamada en Guatemala. Eso había tardado hacerla llegar a caballo.

Y solo 48 días después nuestros pobres, aislados e iletrados antepasados habían sido capaces de elaborar una constitución con amplia representación poblacional. ¡Hoy nos cuesta mucho más tiempo aprobar una ley en la Asamblea Legislativa!

Hubo enfrentamiento. El Bachiller Francisco de Osejo propugnaba que se resolvieran los temas consultando a las diversas comunidades. Don José Santos Lombardo pretendía que los ciudadanos de Cartago se reunieran a tomar las decisiones. 

Doce días después de recibida tan extraordinaria noticia, una reunión de legados de los ayuntamientos llegó a la conclusión de que no podían designar un gobierno provisional, porque no habían sido electos por el pueblo sino tan solo nombrados por los gobiernos locales. De modo que la semana siguiente inician la elección popular y el 12 de noviembre, al amparo de las disposiciones de la Constitución de Cádiz, se reúne por vez primera la "Junta de Legados de los Pueblos".

El 1° de diciembre de 1821 los legados de los pueblos dictan el Pacto Social Fundamental Interino de la Provincia de Costa Rica, una obra de previsión, que sentó las bases de nuestro Estado de Derecho al iniciar todo un sistema de garantías constitucionales y judiciales para limitar el poder del Gobierno, a pesar de que este prácticamente no existía y el brazo de la corona española apenas si se había sentido en esta recóndita provincia del Imperio Español.

En tan increíblemente breve lapso y pese a las deficientes condiciones de comunicación de la época, los pueblos costarricenses eligieron sus representantes y estos se reunieron, deliberaron y promulgaron la primera Constitución de la vida independiente del país, que no por casualidad fue más conocida desde entonces como Pacto de Concordia.

Tuvieron la capacidad de prever lo que el futuro demandaría, y a pesar de sus divisiones pudieron unirse para acordar las bases de su futuro. Recibieron de don Pablo Alvarado, el “Ciudadano Pablo” las sugerencias que les envió desde Guatemala para elaborar ese documento, y confiaron en los conocimientos de la élite intelectual para que fuera la base de sus deliberaciones y para iniciar la construcción de nuestra democracia y nuestro estado de derecho.

Ya el 30 de octubre de 1821, el "primero de nuestra libertad", el Ayuntamiento de San José había declarado que "los pueblos deben formar por sí mismos el pacto social bajo el cual se hayan de atar en nueva forma de gobierno"; y los pueblos de Costa Rica optaron por la democracia con los tropiezos -claro está-, desviaciones y retrocesos propios de la construcción de instituciones humanas. 

Desde sus primeros días como nación independiente, Costa Rica evidenciaba que la democracia guiaría sus pasos hacia el progreso y confió en esa forma de gobierno para el manejo de sus asuntos públicos. Ya en 1851 don Felipe Molina señaló: 

“Hecha la independencia …  el comercio libre, la paz general, la extinción de piratas, el ingreso de forasteros, y la introducción de nuevos cultivos y de maquinaria, le comunicaron al país un rápido impulso que lo ha conducido al grado de prosperidad en que se mira.” 

¿Por qué, en solo 30 años, podían los costarricenses ver con tanto orgullo su historia? Fundamentalmente debido a que, desde los primeros meses de la Independencia, los ciudadanos y sus gobiernos locales adoptaron medidas que produjeron el florecimiento de la democracia. 

Pocos, aislados e individualistas, pudieron los costarricenses de 1821 haber continuado sus vidas sin preocupación por sus instituciones gubernamentales, y muy pocos habrían sido los inconvenientes inmediatos. Pero ¿podría haberse dado nuestra historia pacífica y civilizada en la segunda mitad del siglo XIX y hasta nuestros días sin una temprana preocupación por la organización democrática de la cosa pública?

Ex Presidente de la República


Fecha de publicación: 6-Setiembre-2021

Fuente: diarioextra.com


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