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ALTERNATIVAS

Miguel Ángel Rodríguez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

El pasado viernes 14 de mayo, el Alto Comité por la Hermandad Humana invitó a todas las personas de cualquier rincón del globo terráqueo a “recurrir a Dios a través de la oración y la súplica, haciendo ayuno y obras de misericordia, cada individuo en su lugar y de acuerdo con su religión, creencia o doctrina, para que Dios elimine esta pandemia, nos ayude a salir de esta aflicción, inspire a los científicos a descubrir un medicamento que acabe con ella, y salve al mundo de las consecuencias sanitarias, económicas y humanas derivadas de la propagación de esta pandemia peligrosa”.

Originado en el viaje del papa Francisco a Emiratos Árabes Unidos en 2019, el Alto Comité de Hermandad Humana reúne representantes de las tres grandes religiones monoteístas abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islamismo) y ahora frente a la pandemia que azota nuestro planeta convoca a la oración, la penitencia y la misericordia a todas las personas de las diversas religiones y tradiciones, para que la humanidad en conjunto -cada cual a su manera- nos unamos en un solo coro implorando el fin de esta pandemia.

No se trata de buscar una solución mágica. Se pide al Creador que “inspire a los científicos a descubrir un medicamento que acabe con ella”.

Unirnos en oración y en apoyo a los demás se convierte en una inmensa fuerza moral que puede hacernos salir en un buen camino de esta dura circunstancia. En su homilía de la misa de ese día, en la capilla de la Casa Santa Marta, el papa Francisco nos dijo: “Existe la pandemia del hambre. En cuatro meses, casi 4 millones de personas. Esta oración de hoy para pedirle al Señor que detenga esta pandemia debe hacernos pensar en las otras pandemias en el mundo. ¡Hay muchas! La pandemia de las guerras, del hambre y muchas otras. Pero lo importante es que hoy, juntos y gracias al coraje que ha tenido este Alto Comité para la Hermandad Humana, juntos hemos sido invitados a rezar según la propia tradición y a hacer un día de penitencia de ayuno y también de caridad, de ayuda a los demás. Esto es lo importante”.

Saldríamos por un buen camino si esta pandemia nos crea consciencia de estas otras graves pandemias que afligen nuestro globo terráqueo.

En nuestro país un 4.4% de la población (220.000 personas) padece de subalimentación. Si como estima el Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la UCR el empobrecimiento que nos causa la enfermedad Covid-19 podría hacer crecer la pobreza en 9 puntos porcentuales hasta un 30% (aumentándola en un 42%) los problemas de subalimentación podrían aumentar de sus ya inaceptables niveles.

Dados lo buenos resultados que ha venido logrando nuestro sistema de salud frente a la epidemia de este virus SARS-CoV-2, difícilmente alguien puede estar pensando que un 4% de nuestra población (200.000 personas) vaya a morir por esta causa.

Entonces, ¿por qué nos angustia el Covid-19 y no la subalimentación de un número tan grande de compatriotas? ¿Será porque la mayoría no creemos que vamos a padecer hambre, pero sí nos asusta enfermar y morir de esta epidemia?

Si es así, nuestra oración al Creador debe ser para que nos haga más fraternos y menos egoístas. Para que seamos conscientes de la suerte de nuestros compatriotas pobres. Para que nos dé sabiduría y desprendimiento con el propósito de adoptar sin miramientos las acciones públicas y personales necesarias para que -con eficiencia y solidaridad- volvamos a un camino de crecimiento compartido y optemos preferencialmente por los pobres. Para que actuemos de manera que la vida de las familias con mayores necesidades se eleve a niveles que sean acordes con las posibilidades de nuestra nación y con los valores ancestrales de sus ciudadanos.

Miguel Angel Rodríguez

Ex Presidente de la República

Fecha de publicación: 18-Mayo-2020

Fuente: diarioextra.com

 

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