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PobreEl mejor 

Disyuntivas

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

Es harto conocido que la imperiosa necesidad de dar absoluta prioridad a la defensa de la vida y la salud impone costos econ髆icos por su impacto negativo sobre las finanzas p鷅licas, y sobre todo porque el aislamiento social disminuye la producci髇, aumenta el desempleo y merma el ingreso de los hogares. Ello agrava el empobrecimiento que nos ha tra韉o el COVID-19 y por ende nos obliga a extremar la mesura y la racionalidad en la adopci髇 de las pol韙icas p鷅licas que adecuadamente pretenden mitigar el costo de ese empobrecimiento. Y esa necesidad es a鷑 mayor dadas la precaria situaci髇 fiscal de la que partimos, el bajo crecimiento de nuestra producci髇 que se ha venido ralentizando desde 2015, el crecimiento del desempleo y de la informalidad, y la p閞dida de valor de nuestros bonos soberanos que significa mayor costo en intereses y m醩 dificultad para financiar el faltante fiscal.

Por eso el impulso por aprobar m鷏tiples medidas para paliar el costo social de la ca韉a en la producci髇 y el ingreso ha provocado m鷏tiples llamados a la mesura y al recato.

No se trata de no actuar, sino de la necesidad -hoy m醩 que nunca- de actuar bien considerando las consecuencias de las diferentes medidas que se pretende adoptar. El costo de esas consecuencias no disminuye por m醩 exceso de buena voluntad que haya en sus proponentes.

Es natural que pretendamos aprovechar la oportunidad para avanzar nuestras agendas particulares, sean ellas liberadoras o estatizantes. Pero creo que esa es una acci髇 inadecuada.

El cambio en una democracia asentada en un estado de derecho debe ser el resultado de un debate inteligente, que permita conciliar intereses, prever los resultados de acciones alternativas, aquilatar los argumentos ajenos y de esa manera hacer uso del valioso conocimiento que se encuentra diseminado en la sociedad.

Esa no es tarea sencilla, y exige tiempo, reflexi髇, ponderaci髇.

Atender una emergencia, especialmente si es tan importante como la actual, por el contrario, requiere adoptar con prontitud medidas, aunque no se haya tenido el tiempo para su maduraci髇 intelectual y a鷑 con los limitados conocimientos que poseemos ante fen髆enos nuevos.

Por eso considero muy inconveniente que -como se pretende- se adopten reformas permanentes a legislaci髇 que amerita mucho cuidado en su trato, en leyes destinadas a atender aspectos puntuales de las necesidades originadas en la epidemia.

Este es el caso al introducir reformas permanentes a la Ley Org醤ica del BCCR en el conveniente proyecto de ley para que las personas puedan retirar su cesant韆 del Fondo de Capitalizaci髇 Laboral de la Ley de Protecci髇 al Trabajador cuando se produzca interrupci髇 de su relaci髇 laboral o disminuci髇 de la jornada de trabajo.

Discutir si es o no conveniente que sea el BCCR el que estimule el mercado secundario de bonos del gobierno es un tema importante que no debe festinarse, y si se llega a considerar que sus ventajas lo ameritan, debe hacerse de una manera limitada que evite los excesos del pasado. Eso no es posible hacer cuando lo que se pretende es dar liquidez a las Operadoras de Pensiones (que en este caso no creo que lo requieran) en medio de la urgencia de ayudar a quienes por la crisis de salud y econ髆ica que sufrimos ven suspendidos sus contratos laborales, o disminuidas sus jornadas de trabajo. No es esta ocasi髇 para una modificaci髇 permanente de este calado. A viejos como yo que vivimos la crisis de los ochenta y su terrible costo social, se nos para el poco pelo que va quedando al recordar los excesos a los que nos condujo el BCCR, con el empuje del gobierno, financiando las aventuras y las cuantiosas p閞didas del estado empresario (CODESA) y la intermediaci髇 de los bienes agr韈olas del CNP.

Otro ejemplo preocupante se da con relaci髇 a la propuesta de imponer a los bancos una moratoria en favor de los deudores. Las dificultades que se han tenido en la discusi髇 legislativa de este proyecto demuestran muchos de los inconvenientes de la pretensi髇 de legislar cambios sustanciales a legislaci髇 permanente para atender una emergencia espec韋ica. En este caso se trata de legislar sobre el coraz髇 del contrato, los t閞minos y condiciones espec韋icos que se han negociado en cada caso en las esferas comercial y civil. Esto puede llegar a crear un enorme retroceso en la profundizaci髇 y maduraci髇 de la intermediaci髇 financiera, y en caso extremo crear una crisis sist閙ica que prolongar韆 y har韆 mucho m醩 largo y penoso el empobrecimiento que nos ha causado el COVID-19 y dificultar韆 la futura recuperaci髇. Es adem醩 un p閟imo precedente de intervenir destruyendo la autonom韆 de la voluntad de los contratantes. Adem醩, en este caso no se requiere legislaci髇. Las readecuaciones y acomodo de los cr閐itos a las empresas que lo requieren y que pueden atender en el futuro las nuevas condiciones ya se ha venido dando, pues en su propio inter閟 los bancos privados han acogido la directriz que de buena forma hab韆n recibido los estatales del gobierno. Ya a fines de marzo la Asociaci髇 Bancaria Costarricense anunci que se est醤 renegociando las condiciones de deudas de 701.213 personas y de 72.010 empresas.

Si lo que se quiere es facilitar nuevos instrumentos para facilitar que con las facilidades de la banca para el desarrollo se puedan atender a m醩 empresas, eso lo puede hacer un simple decreto del MEIC modificando la definici髇 de pyme, pues en la legislaci髇 que se dio en mi gobierno para promoverlas se dej a cargo de esa entidad su definici髇 y se podr韆 adoptar la de la OCDE que abarca buena parte de nuestro parque empresarial.

Frente a los problemas de la ca韉a en la oferta de bienes (cierre al turismo, cierre de eventos, reuniones, restaurantes y otros servicios, ca韉a en las exportaciones sobre todo de art韈ulos perecederos) debemos recordar que las pol韙icas monetaria y fiscal no los pueden resolver mediante est韒ulos a la demanda. Por eso no es de recibo la protesta contra la necesidad de restringir gastos no imprescindibles del gobierno para aliviar los resultados fiscales aduciendo que se debe estimular la demanda con gasto p鷅lico. De todas maneras, el gasto p鷅lico global no va a descender pues se esta dando un gran aumento en las 醨eas de salud y transferencias a las personas y a las empresas que m醩 que compensar la disminuci髇 que se logre en gastos no esenciales. Lo que se dar es una redistribuci髇 de un gasto que globalmente aumentar.

Es laudable la actitud de autoridades de todos los poderes de querer contribuir a paliar la crisis. Pero en medio de la tempestad es importante guardar la mesura y actuar con extrema racionalidad.

Miguel Angel Rodr韌uez

Ex Presidente de la Rep鷅lica

Fecha de publicaci髇: 7-Abril-2020

Fuente: La Rep鷅lica

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