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Página Quince

Miguel Angel Rodríguez

Febrero 6, 2020

Estancamiento secular o cíclico

Los decretos emitidos en la administración Rodríguez Echeverría dieron frutos que luego se dejaron perder.

Se equivoca el editorial de La Nación del 3 de febrero cuando afirma que en la administración Rodríguez Echeverría (1998-2002) se hizo un intento para reducir el precio de los medicamentos “que no llegó a rendir frutos”.

La información sobre cómo procedimos y cuáles fueron los resultados consta en ediciones de este mismo periódico.

El 17 de setiembre del 2018, con el título “Los precios de los medicamentos pueden bajar”, expliqué las exitosas medidas tomadas en nuestra administración, bajo la conducción del ministro de Salud Rogelio Pardo.

Desdichadamente, después de nuestra administración, ni en fármacos ni en agroquímicos se han mantenido las directrices para facilitar la inscripción y la importación y favorecer la competencia.

Como la mayor parte de los medicamentos son comprados en el extranjero, actuamos en ese frente con decretos emitidos en el primer año de gobierno, en 1998, y, de ser el país centroamericano con los precios de importación de fármacos más altos, pasamos a tener los más bajos.

Algunas de nuestras acciones, reconocidas por la Comisión de Defensa del Consumidor, fueron: establecer como obligación del farmacéutico que, cuando le presentaran recetas médicas, ofreciera al consumidor un producto genérico equivalente al prescrito (n.° 27201-S, del 7 de agosto de 1998); eliminar las prohibiciones a la publicidad de medicamentos de venta libre (n. ° 27202-S, del 7 de agosto de 1998); aumentar el número de medicinas de venta libre (n.° 27203-S, del 7 de agosto de 1998); permitir a todo tipo de establecimientos comerciales expender medicamentos de venta libre (n. ° 27203-S, del 7 de agosto de 1998); bajar aranceles (n.° 27245-MEIC, del 1.° de setiembre de 1998); y modificar el artículo 3 del Reglamento del artículo 12 del anexo 3 de la Ley 7017, que se refiere a la comparación de precios entre oferentes nacionales y de terceros mercados en las licitaciones públicas (n.° 27246-Comex-MEIC, del 1. ° de setiembre de 1998).

Adicionalmente, emitimos los decretos 27357, el 28 de setiembre de 1998, el cual reforma el Reglamento de inscripción y propaganda de medicamentos; y el 27534, el 25 de noviembre de 1998, que, a su vez, reforma el decreto que declara la lista de medicamentos de venta libre al consumidor.

Resultados tangibles. El 19 de julio de 1999 Rogelio Pardo publicó en La Nación el artículo “Las medicinas en Costa Rica”, en el cual detalló: “Al compararse los meses de febrero, marzo y abril de 1998 con los de 1999, se observa que las unidades vendidas se incrementaron un 26,3 %, un 37,22 % y un 11,7 %, respectivamente. Se destaca, por lo tanto, el crecimiento del mercado de medicamentos como resultado de una mayor competencia en la importación. También se detecta una disminución sostenida en el indicador ($/unidad) de un -6,38 %, un -7,93 % y un -13,30 %. Lo anterior se obtuvo del estudio desarrollado mensualmente por la empresa IMS para la industria farmacéutica en Costa Rica y es una muestra documentada y clara de una rebaja efectiva en los precios de los medicamentos”.

Si la comparación se hace en colones, en las farmacias, es necesario considerar el nivel general de aumento de precios (inflación), que en esos años eran mayores al 10 %.

Para obtener ese resultado, nuestra primera medida fue actuar con Fedefarma, entidad con sede en Guatemala que reúne a las empresas exportadoras de medicamentos hacia nuestra área.

Los precios los fijan (¿se podrá actuar contra ese cartel?) dependiendo del volumen de sus ventas en cada destino. En nuestro país, el importador más grande es la Caja Costarricense de Seguro Social. Por ello, esas exportadoras ven pequeño nuestro mercado privado.

Recuerdo haberlos invitado a venir a Costa Rica y bajaron los precios gracias a la presión ejercida al mostrarles los niveles de precios de importación imperantes en los distintos países y los volúmenes totales de las compras.

No es sano depender solo de la buena voluntad ajena, y menos de la buena voluntad de un cartel conocido en el mundo por sus prácticas expoliadoras. Eso lo experimentó el ministro Pardo cuando ejercieron presión para hacernos cambiar nuestras políticas, claro, sin éxito durante nuestro gobierno.

Apertura de mercado. La segunda decisión fue simplemente eliminar los monopolios de importadores y facilitar la importación y el registro de fármacos con marca y genéricos. Posibilitamos el registro de medicamentos aprobados en países de la OCDE y genéricos.

Según lo documentan el Ministerio de Salud, la CCSS, la Organización Panamericana de la Salud y la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud, en un estudio hecho en el 2004, denominado Perfil del sistema de servicios de salud de Costa Rica, el número de fármacos registrados en el país entre 1993 y 1997 se mantuvo entre 5.041 y 5.120, pero ya en 1999 subió a 5.631 debido a las nuevas políticas para promover la competencia y bajar los precios.

Desdichadamente, después de nuestra administración, ni en fármacos ni en agroquímicos se han mantenido las directrices para facilitar la inscripción y la importación y favorecer la competencia. Ese cambio ha afectado el bienestar de los enfermos y la productividad, amén de los costos para los agricultores.

En nuestra administración, establecimos que no solo quien registra puede importar, sino también toda persona y desde cualquier país donde se venda la medicina.

Si el fármaco XYZ se compra en el exterior a un precio más alto aquí que en México, por ejemplo, todo interesado tiene la posibilidad de traerlo de ese país y venderlo legalmente en Costa Rica. Así lo hicimos y así debería volver a hacerse. De esa manera, abaratamos el precio de los medicamentos. Claro, los fabricantes exportadores tratarán de impedirlo, pero es mi entendimiento que no los protege, en este caso, ningún acuerdo del país.

Más bien debe ser perseguida, con los mecanismos de defensa del consumidor y de la competencia, la operación ilegal de prácticas monopolísticas.

Pudimos bajar los precios de los medicamentos entonces y es factible hacerlo de nuevo sin el engaño de fijar precios.

Fijar los precios facilita que los carteles actúen contra los consumidores y pone en riesgo el abastecimiento.


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El autor es ex presidente de la República

Fuente: La Nación

 

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