Ética vs. popularidad en la función pública PDF Imprimir Correo electrónico
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PobreEl mejor 

ALTERNATIVAS

Miguel Ángel Rodríguez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

Una democracia liberal, esto es una democracia que configure un estado de derecho, requiere sustentarse en una cultura democrática. Su estabilidad depende de una opinión pública que soporte esta clase de gobierno. De lo contrario, las formas y ritos de la democracia podrían subsistir, pero se perderían las limitaciones al ejercicio del poder propias del Estado de derecho.

Por ello la democracia liberal depende, al menos en parte, de que los gobernantes cumplan con un mínimo de las normas éticas que son de común aceptación por los ciudadanos. Si eso no es así, los gobernados perderían la confianza en sus gobernantes y con el tiempo en la misma democracia liberal. Dentro de ese mínimo de normas éticas está el cumplimiento de las ofertas de campaña, o al menos un sincero esfuerzo por hacerlo dentro de las limitaciones que impone lo que es posible material y políticamente.

La democracia liberal depende también de que los gobernados reconozcan al gobernante al menos un mínimo de eficacia. De no darse esta condición, la cultura y el contrato democráticos se deteriorarían y surgiría la tentación populista de elegir a un gobernante que esté por encima de las instituciones, por ser un “representante del pueblo” capaz de dominar a los “enemigos del pueblo” que impiden su progreso.

El jefe de gobierno, al menos durante una buena parte de su gestión, requiere también una base de apoyo popular. De lo contrario se debilita su capacidad de gestión política y pierde el apoyo necesario para ejecutar su gestión.

El jefe del Ejecutivo está en la obligación moral de ejecutar los programas de su compromiso electoral. Pero con frecuencia ese cumplimiento, aunque sea conveniente, implica perder el apoyo popular.

Surge así un enfrentamiento entre esas dos condiciones necesarias para el éxito de un gobierno en una democracia liberal. De una parte la necesidad de que el jefe de Ejecutivo mantenga un comportamiento acorde con la ética y la eficacia, y de otra parte la necesidad de mantener un cierto grado de apoyo popular.

En buena medida el presidente Carlos Alvarado experimenta ese enfrentamiento.

Yo la viví con intensidad cuando enfrenté la mentirosa campaña en contra de la apertura de los monopolios estatales de seguros, telecomunicaciones y electricidad. Esa apertura era necesaria para el bienestar ciudadano y formaba parte expresa de mi programa de gobierno anunciado en campaña. Respecto a los dos primeros campos la apertura se adoptó con éxito ocho años después y en el tercero su aprobación habría impedido los altos costos de la energía y el grande y peligroso endeudamiento del ICE que hoy padecemos con sus negativas consecuencias.

En aquellos años fue imposible por la negativa de las fuerzas políticas seguir adelante con la oferta de campaña.

Hoy, con patriotismo, personas de partidos distintos al PAC, que en el pasado sufrieron los inmisericordes y oportunistas ataque del partido hoy gobernante, asintieron a formar parte del gabinete de gobierno; y partidos de oposición les han dado su apoyo a las más importantes de las iniciativas requeridas por la grave situación heredada del gobierno anterior del mismo PAC.

El presidente Alvarado recibe el costo de la pérdida de popularidad que lo limita, pero recibe el apoyo político patriótico que le permite seguir adelante cumpliendo sus deberes con la ética y la eficacia.

Quienes somos conscientes de estas circunstancias debemos dar nuestro apoyo al Sr. Presidente en los temas fundamentales que requieren urgente atención para no sufrir una importante pérdida del bienestar, que castigaría principal y cruelmente a las familias más pobres. Es hora de retomar la consciencia, que en el pasado tuvo la clase política, de la inmensa responsabilidad que a todos cabe, de disminuir la pobreza en nuestro país.

Debemos, además hacerlo no solo para evitar graves perjuicios y poder progresar económica y socialmente, sino también en defensa del futuro de nuestra democracia liberal.

Miguel Angel Rodríguez

Ex Presidente de la República

Fecha de publicación: 23-Setiembre-2019

Fuente: diarioextra.com

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