El crimen se puede reducir PDF Imprimir Correo electr贸nico
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PobreEl mejor 

ALTERNATIVAS

Miguel 羘gel Rodr韌uez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

La vida es el don m醩 valioso que Dios nos dio, pero en nuestras ciudades, cada 3 d韆s mueren asesinadas 5 personas. El nivel de homicidios en nuestro pa韘 es tan alto que la Organizaci髇 Mundial de la Salud lo cataloga a nivel de una epidemia.

En el a駉 1990 se registraban en Costa Rica 4,6 asesinatos por cada 100.000 habitantes y en 1999 pasamos a 6,4. En ese entonces logramos revertir la tendencia e iniciamos un leve descenso de los homicidios para llegar a 6,3 en 2002. Ah a鷑 est醔amos al nivel promedio mundial, pero ya para 2008, olo seis a駉s despu閟!, la situaci髇 hab韆 cambiado tan dr醩ticamente que nos hall醔amos con 11,6 homicidios dolosos por cada 100.000 habitantes. a tasa de homicidios creci m醩 de 84% en solo seis a駉s!

Esa tasa continu subiendo hasta m醩 de 12 en 2010, pero cay en 2011, 2012 y 2013 para situarse en ese 鷏timo a駉 en 8,7. Desdichadamente luego ha vuelto a ascender en 2014 a 10, en 2015 a 11,4, en 2016 a 11,8 y en 2017 a 12,1 con el mayor n鷐ero de asesinatos de nuestra historia (603).

En el resto de Am閞ica Latina y el Caribe (ALC) -la zona de mayor violencia criminal del mundo- el panorama es peor que en Costa Rica. Pero esta no es siquiera una pobre excusa ante lo terrible de nuestra situaci髇 actual. Nuestros ciudadanos son v韈timas de delitos en mayor medida que los habitantes de Colombia, Panam, El Salvador, Nicaragua, Bolivia y Ecuador. El crimen consume alrededor del 3,5% del PIB del pa韘 (suficiente para acabar con la pobreza) y sufrimos una tasa m醩 del doble del promedio mundial en robos, violencia sexual, violaciones y violencia sexual contra ni駉s.

揅itizen security in Latin America: Facts and Figures es una publicaci髇 de este a駉 del Instituto Iragap, un centro brasile駉 de pensamiento y acci髇 dedicado al desarrollo de pol韙icas p鷅licas -basadas en evidencia- ante los graves problemas de la seguridad en Am閞ica Latina. Ese trabajo nos revela que aun contando con solo el 8% de la poblaci髇 mundial, Am閞ica Latina es la regi髇 donde se registra el 38% de los homicidios en el mundo. La tasa de homicidios en nuestra regi髇 es m醩 de tres veces el promedio mundial y 17 de los 20 pa韘es con m醩 elevadas tasas de asesinatos est醤 en ALC. Como si lo anterior fuese poco, ALC tambi閚 sufre la mayor tasa de asaltos y robos violentos del mundo.

Si no mejoramos radicalmente la seguridad de nuestras ciudades, ese puede ser el futuro de Costa Rica.

The Economist del pasado 7 de abril en un ensayo sobre esta terrible calamidad se馻l: 揈n 2016 de las 560.000 muertes violentas en el mundo, 68% fueron asesinatos; las guerras solo fueron causa de un 18% Las muertes por guerras est醤 en su nivel hist髍ico m醩 bajo desde que se llevan cuentas, y mientras en los pa韘es desarrollados las muertes por la delincuencia disminuyen, en ALC aumentan, con solo una peque馻 disminuci髇 a partir de 2013.

La buena noticia es que se pueden obtener buenos resultados como en los pa韘es desarrollados y en lugares de ALC como en Medell韓, Cali y Bogot. En Colombia gracias a esos resultados la tasa (sin tomar en cuenta los efectos de las guerrillas) ha disminuido en dos terceras partes a lo largo de este siglo.

No hay acuerdo s髄ido sobre los efectos en la tasa de asesinatos de factores de crecimiento econ髆ico, pobreza, desigualdad, consumo de drogas. Las altas tasas de encarcelamiento en EE.UU. solo muestran peque駉s efectos en la contenci髇 de los asesinatos. En ese pa韘 las acciones policiales extremas derivadas de la teor韆 de la 搗entana rota tampoco parecen ser causa sustancial de la disminuci髇 del crimen. (What Caused the Great Crime Decline in the U.S.? The Atlantic 15 de abril de 2016)

Para Am閞ica Latina el efecto de consumo de alcohol guarda relaci髇 con la tasa de homicidios. (Iragap)

Entre nosotros el incremento en los homicidios dolosos se relaciona con el narcotr醘ico (25% de los homicidios en 2017), y con la venganza y m閠odos violentos de saldar cuentas (48%). Adem醩, sabemos que el 68% se perpetraron con armas de fuego. Esto nos indica que los planes preventivos deben guardar relaci髇 con el control de las luchas entre distribuidores de drogas, el uso del alcohol y la disposici髇 de armas de fuego y municiones.

En el pasado he se馻lado que nuestra tasa de encarcelamiento ha aumentado significativamente durante todo este per韔do, sin que ello disminuya el incremento en la criminalidad, pero que en los dos per韔dos en los cuales esa tasa de asesinatos ha disminuido ha crecido la fuerza policial.

Frente a la falta de conocimientos suficientes sobre las complejas causas de la tasa de homicidios, es importante tomar en consideraci髇 -como lo se馻la The Economist (7 de abril 2018)- la enorme importancia de obtener y utilizar informaci髇 sobre d髇de, cu醤do, c髆o y en contra de qui閚 se efectuaron los asesinatos. Las estrategias de prevenci髇 dependen de esa informaci髇 espec韋ica. En algunas ciudades se da solo en el 2% de las calles. Las condiciones urbanas de esos lugares deben merecer especial consideraci髇. Concentrar los esfuerzos policiales puede generar resultados muy significativos.

Igualmente importante es usar la informaci髇 para evaluar las diferentes pr醕ticas usadas para disminuir la violencia criminal. Si no medimos los resultados, seguimos actuando por pura inspiraci髇 y al 搕ar醤 tan tan.

M醩 que simple represi髇, aumento de penas y encarcelamiento indiscriminado, en Am閞ica Latina han sido exitosos los programas de seguridad ciudadana, que son pol韙icas y acciones que dan prioridad a la protecci髇, seguridad y derechos de las personas, en un marco de responsabilidad del estado y con amplia participaci髇 ciudadana.

El Instituto Iragap plantea que con estos programas es posible reducir la violencia de ALC en un 50% en 10 a駉s. Eso, en Costa Rica, nos llevar韆 de nuevo a los niveles que ten韆mos hace 16 a駉s.

Los ingredientes de las pol韙icas de seguridad ciudadana exitosas var韆n de sitio en sitio, pero en general incluyen campa馻s basadas en datos y enfocadas en resultados. Son campa馻s caracterizadas por promover la participaci髇 ciudadana en el dise駉 y ejecuci髇 de esas pol韙icas enfocadas a proteger la vida. (Recuerdo nuestro empe駉 en la Polic韆 Comunitaria) Deben respetar los derechos fundamentales y el acceso a la justicia, y evitar a toda costa la reproducci髇 de la violencia. Igarap se馻la: 揈n el centro de las intervenciones del Estado debe estar la protecci髇 de las personas y la concepci髇 de la seguridad como un bien p鷅lico, que es responsabilidad primaria del Estado y que exige una participaci髇 activa de los ciudadanos.

Miguel Angel Rodr韌uez

Ex Presidente de la Rep鷅lica

Fecha de publicaci髇: 4-Junio-2018

Fuente: diarioextra.com

 

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