El futuro demanda creatividad, habilidades digitales y emotivas PDF Imprimir Correo electrónico
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PobreEl mejor 

Miguel Ángel Rodríguez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

Es bien conocido que el crecimiento previsto en la robotización y el uso de la Inteligencia Artificial (IA) tiene el potencial de destruir una gran cantidad de las ocupaciones que hoy son familiares.

El estudio de los profesores de Oxford Frey y Osborne, ya desde 2013 señalaba que un 47% de los puestos de trabajo de EE.UU. estará en el futuro en riesgo por la robotización y la IA; el informe Technology at Work (La tecnología en funciones) de la Universidad de Oxford y Citibank indica que el 54% de los empleos en la Unión Europea está en riesgo por esa razón; y el presidente del Banco Mundial en la conferencia conjunta con el Fondo Monetario de la pasada primavera indicó que dos terceras partes de los puestos de trabajo que hoy existen en los países en desarrollo desaparecerán con la automatización. Como lo indican esos números, esos porcentajes son mayores para economías como la nuestra, porque una mayor proporción de nuestras ocupaciones requiere una calificación menor.

Estas predicciones por supuesto que han despertado grandes preocupaciones, algunas justificadas y otras exageradas y alarmistas. Con razón muchas personas se plantean dudas sobre la sociedad del futuro. Si como se prevé, las máquinas robarán a los humanos gran cantidad de las ocupaciones actuales: ¿Cómo se resolverán los problemas de empleo? ¿Cómo se enfrentarán las dificultades que experimentará una gran parte de la población para ganar una remuneración adecuada a la riqueza disponible? ¿Cuánto nos afectará la concentración de la riqueza? ¿Cómo disponer de ocupaciones que satisfagan nuestra humana necesidad de ser útiles y disfrutar de autoestima?

Pero como lo sabemos por la experiencia de las anteriores revoluciones tecnológicas, así como el cambio en la aplicación del conocimiento destruye oportunidades laborales, así también surgen nuevas ocupaciones que difícilmente podemos prever y, por otra parte, los aumentos en la productividad generan nuevas y mucho mayores posibilidades productivas que pueden ser de enorme beneficio para aumentar el bienestar humano.

Ciertamente como lo indican las previsiones de pérdida de empleos, este no afecta en la misma proporción las diferentes profesiones. Las que tienen un riesgo menor son las que demandan creatividad y trato social humano.

Además, como indica Zia Qureshi en “The not-so-dire future of work” (El futuro no tan funesto del empleo) “Al mismo tiempo que las nuevas tecnologías reducen la demanda por trabajadores con poca o mediana capacitación ocupados en tareas rutinarias, tales como trabajos repetitivos administrativos o de producción, también aumentan la demanda por trabajadores con mayor capacitación en campos técnicos, creativos y gerenciales”.

El impacto negativo de la creciente robotización y uso de IA -en todos los niveles de desarrollo económico- dependerá de cuánto y cuán estratégicamente se preparen las economías para enfrentarla.

La historia costarricense se ha caracterizado por su capacidad previsora para encarar las necesidades del futuro y para hacerlo en muy buena medida mediante la educación. Hoy estamos de nuevo llamados a actuar de esa manera. Y… no lo estamos haciendo.

El no estarlo haciendo y la falta de capacitación de una buena parte de nuestros trabajadores nos castiga ya con el estancamiento de la pobreza, el alto desempleo y el crecimiento de la desigualdad. Y estos problemas se pueden agravar considerablemente, causando gran dolor a las familias de muchísimos costarricenses si no los enfrentamos desde ahora.

El futuro demanda creatividad, habilidades digitales y emotivas. Para prepararnos debemos realizar grandes transformaciones a nuestros sistemas educativos y de capacitación laboral.

Contamos con las cualidades y los deseos de nuestros trabajadores con poca capacitación para mejorar su capacitación y asumir cambios. La reciente Encuesta Nacional de Microempresas de los Hogares 2017 del INEC nos dice que a pesar de su educación menor al promedio de la fuerza laboral y a que es casi universal en ellas la informalidad, más de la mitad de los emprendedores de este amplio sector (417.934 microempresas) iniciaron su actividad por razones de oportunidad (40,5%) o de tradición (11,9%) y no por necesidad.

Contamos también con los recursos para hacerlo, gracias al gran incremento que se ha dado en el gasto en educación y a las rentas propias del INA.

Lo que nos falta para enfrentar estos retos del presente y estas amenazas del futuro es volver a tener como principal objetivo de las políticas públicas el disminuir la pobreza y aumentar el bienestar de los trabajadores, crear conciencia del papel central que para cumplir con ese objetivo tienen la educación y la capacitación laboral, y tener el coraje político para enfrentar los obstáculos que se oponen a cumplir con esas tareas.

Miguel Angel Rodríguez

Ex Presidente de la República

Fecha de publicación: 12-Marzo-2018

Fuente: diarioextra.com

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