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Los Especialistas » Miguel Angel Rodríguez por Academia de Centroamérica


Imagen de archivo. Miguel Ángel Rodríguez. EFE

Miguel Angel Rodríguez

Hace poco celebramos los 15 años de la promulgación de la Ley de Protección al Trabajador (LPT), la reforma social del siglo XXI que es el fruto predilecto de la Concertación Nacional.

La LPT fortaleció el sistema de pensiones preexistente (IVM), manteniéndolo como un fondo de reparto, basado en la solidaridad social y operado por la CCSS. Creó una segunda pensión para todos los trabajadores sin costo adicional para ellos, redistribuyendo cargas sociales ya existentes y con un aumento en la contribución patronal. Consolidó el sistema complementario de pensiones voluntarias. Permitió en esos dos últimos pilares la creación de operadoras privadas con base en esquemas de capitalización del aporte de cada individuo. Además se universalizó la cobertura de las pensiones no contributivas para los adultos mayores pobres, generando nuevas fuentes de recursos para darlas a quienes carecían de ellas. Se garantizó que se recibiese parte de la cesantía sin importar la causa de cese de la relación laboral. Se rompió parcialmente el tope de este auxilio y, además, se utilizó los recursos girados mensualmente para crear ahorro de largo plazo.

Con la LPT cambió radicalmente el sistema previsional costarricense. Se cuenta ahora con un sistema que reúne las ventajas de la solidaridad para las personas con menos recursos en su ancianidad, con las garantías de una pensión adecuada al nivel de vida alcanzado al tiempo de retiro y la seguridad de la protección de los recursos capitalizados en la cuenta personal del trabajador.

Las cuentas individualizadas a nombre de los trabajadores no solo los protegen de la voracidad fiscal, sino que además y -como desde un inicio se pretendió- crean una verdadera cultura de ahorro y consciencia de la riqueza del trabajador que con la LPT se va acumulando.

Fruto predilecto de la Concertación Nacional

Es necesario tener presente que, como muchos de los mejores momentos de nuestra historia, el perfilado de nuestro sistema previsional es el resultado de un proceso de evolución cooperativa que ha contado con el aporte de muchos gobiernos de diferentes banderías.

La falta de solución de los problemas prevalecientes hace 15 años en pensiones, cesantía y ahorro de los trabajadores, se unía con la transformación de nuestra población con su envejecimiento, lo que hacía aún más urgente su solución. Y a la vez el ahorro nacional no era suficiente para el crecimiento que requerimos para salir de la pobreza.

Por eso al convocar al Proceso de Concertación Nacional, al día siguiente de las elecciones, se incluyeron entre sus diez puntos centrales los temas de pensiones y de transformación de la cesantía.

Los retos previsionales y políticos de hoy

Persisten, sin embargo, importantes desafíos cuya solución llama al aporte de las autoridades actuales.

Se dan desequilibrios en el régimen de IVM que no han sido atendidos a tiempo, por discrepancias de los departamentos técnicos de la CCSS con la SUPEN sobre la sostenibilidad de ese sistema. Urge terminar el estudio conjunto y acordar los cambios necesarios. A pesar de la contribución que aporta la LPT, siempre será de mucha importancia, especialmente para los trabajadores de ingresos medios, el monto recibido por la pensión de IVM. Esta circunstancia y las diferencias entre SUPEN y el Poder Judicial respecto al régimen de retiro de este último, hacen ver la necesidad de universalizar la supervisión técnica de SUPEN a todos los sistemas de pensión.

Algunos de los nuevos recursos para el sistema no contributivo, como la lotería electrónica, tardaron mucho en ser puestos en operación, y además la focalización de esas pensiones hacia las familias pobres no ha sido rigurosa.

También es preciso poner límite a los niveles e incrementos anuales de las pensiones de regímenes especiales públicos pagados por toda la población.

Es necesario por justicia y por conveniencia nacional aprobar un proyecto de ley que yace en la Asamblea Legislativa para proteger a los trabajadores de la voracidad fiscal. Si al llegar un trabajador a la edad de retiro extrae todos sus fondos no paga impuesto de renta. Pero si convierte su fondo en una pensión entonces Hacienda le cobra impuestos. Debe volverse al espíritu de la LPT que exoneró de impuestos las pensiones complementarias.

A la par de estos retos, sabemos que hay una larga lista de reformas acumuladas, y es hora de concertar su solución en campos como: finanzas públicas, eficiencia de los servicios públicos, infraestructura, calidad de la educación, seguridad ciudadana, adaptación al cambio climático, nuevos requerimientos de salud y promoción del emprendedurismo.

Solo con el espíritu y la práctica de las virtudes de la Concertación Nacional, poniéndonos de acuerdo sobre políticas y acciones concretas podremos tener éxito frente a tan graves retos. No avanzaremos si los espacios de la acción política siguen destinados solo a desprestigiar a los adversarios.

 

Escrito por Miguel Angel Rodríguez | This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it

Fecha de publicación: 10-Abr-2015
Fuente: crhoy.com
 

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