Disyuntivas

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

Con las recientes declaraciones del Presidente Carlos Alvarado el país sale del rumbo a un choque de locomotoras.

El gobierno, el Presidente indicó que por su decisión, había dado todos los indicios de que no se procedería a convenir un acuerdo con el FMI. Ello justificadamente provocó una reacción de muchas señoras y señores diputados, de comentaristas y de medios de comunicación indicando que se opondrían a la aprobación de convenientes créditos con instituciones internacionales, para no financiar una simple y peligrosa posposición a la solución del déficit primario y al alto endeudamiento público.

Don Carlos Alvarado ahora indicó que el gobierno sí está comprometido en negociar un convenio para la consolidación fiscal con el FMI, que los acuerdos de las Mesas de Diálogo son insuficientes y que presentará a la Asamblea Legislativa en el mes de diciembre esos acuerdos y las medidas complementarias que permitan una acción efectiva y durable para estabilizar las finanzas públicas.

El Presidente señaló: “La respuesta es sí, vamos a acudir al Fondo Monetario Internacional”, y agregó: “Costa Rica necesita, sí o sí, un ajuste. Si no hacemos nada, el ajuste se va a dar por sí solo y será como el de los años 80. Y es muy doloroso. Entonces, sí o sí, necesitamos ese ajuste… Si no recurrimos al Fondo Monetario, ese ajuste nos va a salir más caro, porque el Fondo Monetario de lo que sirve es como una garantía a muchos de los actores económicos y nos abarata el costo de la solución”.

Aceptó que los resultados de las Mesas de Diálogo son insuficientes y se comprometió: “Estamos hablando de que presentaremos los elementos del ajuste durante el mes de diciembre. Primero, la próxima semana, presentaremos los acuerdos de la mesa de diálogo y, acto seguido, presentaremos la propuesta del Gobierno. Nos restan tres semanas en el periodo de diciembre en la Asamblea Legislativa. Eso estará presente ahí, para su aprobación”.

Los datos que dio el Presidente indican que el cambio estructural que salió de las Mesas de Diálogo solo aporta ingresos permanentes de 0,16 del PIB por la introducción de la Renta Global que se daría para 2023 (mi gobierno con respaldo de la formulación que solicitamos a los exministros de hacienda presentó tal modificación dese hace 19 años); y de 0,11% del PIB por un impuesto a los premios de la Lotería Nacional, y una reducción del gasto de 1% del PIB que sería permanente por el efecto de la Regla Fiscal, y que se introduciría como una medida adicional al límite de esa regla fiscal tanto en el Presupuesto para 2021 ya aprobado, como en el que regirá para 2022 y cuya ejecución corresponderá mayoritariamente al nuevo gobierno que se elija ese año.

Señaló el Presidente que, además de ese 1,27% , las medidas estructurales complementarias de efecto permanente se presentarán de modo que el ajuste por disminución de gasto sea de 1,5 puntos porcentuales del PIB (de los cuales del Diálogo de las Mesas de Negociación sale un puntos porcentual (p.p.) del PIB ya especificado); por aumento de ingresos se generarán 0,8 p.p. del PIB (de los cuales 0,27 p.p. del PIB son los impuestos arriba indicados) y 0,7% del PIB se origina en “exoneraciones y aportes de las empresas públicas”.

Es necesario esperar a la presentación de esas medidas complementarias para poder evaluarlas, pero es muy conveniente que ya haya claridad del compromiso de presentarlas y de que sean para una negociación con el FMI.

El ajuste al déficit primario indicado por el Presidente de un 3% del PIB puede ser suficiente para revertir el crecimiento de la deuda del gobierno central respecto al PIB.

Si la tasa de crecimiento del PIB es inferior al interés real que se paga sobre la deuda, se requiere un superávit primario estructural para que la relación deuda a PIB disminuya. La proyección para los siguientes años de crecimiento del PIB está entre 2,5 y 3,5%. La tasa de interés promedio para la deuda pública debe bajar con un acuerdo con el FMI, pero no se puede suponer que sea inferior a esa cifra en términos reales antes de varios años de probar con los resultados el cumplimiento de las medidas de consolidación fiscal. Por lo lento de nuestro accionar hemos perdido credibilidad.

Antes de la pandemia el déficit primario de 2011 a 2019 fue en promedio 2,65 y de 2015 a 2019 fue de 2,84. Para este año se pronostica un 4%.

Se aprobó en 2018 la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas que incluye la regla fiscal, y eso podría señalar que el déficit estructural esperado pudiese ser algo inferior a 2,5% . Por ello, una reducción del déficit financiero de 3% del PIB crearía un superávit. Pero ¿será suficiente para alcanzar el objetivo de que para 2034 esa deuda no sea superior al 50% del PIB?

El objetivo fiscal es una relación entre deuda y PIB que depende de los cambios tanto del numerador (deuda) como del denominador (PIB) de esa fracción.

Además, la relación entre lo fiscal y el crecimiento es muy compleja. Las medidas de ajuste fiscal afectan el crecimiento, especialmente si representan aumento de impuestos. A su vez el crecimiento tiene efectos sobre la recaudación y los gastos del gobierno.

Por eso desde la presentación de la primera propuesta del gobierno y el BCCR al FMI he considero necesario que el BCCR modele la propuesta, no solo desde el punto de vista financiero, sino relacionándola con el sector real de la economía. Es muy conveniente que ese análisis lo efectúe el ente emisor tan pronto como tenga conocimiento de la propuesta del gobierno.

Ese trabajo lo hará el FMI, y nosotros deberíamos conocer de previo la validez técnica de la propuesta que se vaya a presentar.

Estaríamos en buen camino si el gobierno cumple presentando una propuesta válida, y la Asamblea corresponde aprobando los créditos de las instituciones internacionales con intereses bajos.

Nos está tomando muy tarde para actuar.

Miguel Angel Rodríguez

Ex Presidente de la República

Fecha de publicación: 7-Diciembre-2020

Fuente: La República


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