Por MIGUEL ?NGEL RODR?GUEZ / 24 JUN 2017, 12:00 AM

En el siglo XXI nos hemos acostumbrado a juzgar los hechos de la naturaleza de conformidad con reglas que han venido elaborando m?ltiples disciplinas desarrolladas conforme al m?todo cient?fico.

Un cient?fico hace una propuesta (plantea una hip?tesis) sobre el comportamiento de los hechos naturales, se somete a la cr?tica de otros cient?ficos, se comparan los resultados de la propuesta con experimentos y con los fen?menos que se pretende explicar, y as? se van rechazando o no las propuestas. El resultado no es la verdad absoluta, pero es el mejor, m?s sencillo e incluyente conocimiento de esos hechos, que en una ?poca dada ha alcanzado la humanidad.

Las explicaciones y teor?as sobre el cambio clim?tico han seguido esa evoluci?n desde hace muchas d?cadas.

La comunidad cient?fica ha podido acumular ya tanta informaci?n que no puede rechazar la hip?tesis de que vivimos un acelerado cambio clim?tico (el 97% de los cient?ficos concuerdan en que el cambio clim?tico es real e inducido por las actividades humanas: Panel Intergubernamental de Cambio Clim?tico de Naciones Unidas. Esto no simplemente se?ala lo que ha ocurrido en estos a?os pasados. Es muy poco probable que sea falso afirmar que ese calentamiento va a continuar, si no se cambia la acci?n humana que se viene dando desde la revoluci?n industrial.

Claro que es m?s c?modo negar esa realidad cient?fica, y creer que tal fen?meno ?que se viene generando y acelerando desde fines del siglo XVIII? no se dar? en los a?os venideros. Es mejor creer en nuestros prejuicios. Eso es m?s agradable y nos causa menos congojas y trabajos.

Pero como el naturalista Bill McKibben se?ala en un art?culo en el New York Times el 1.? de junio: ?Hemos visto en 2014 un nuevo r?cord global de temperatura, que fue superado en 2015 y de nuevo en 2016. Hemos observado la desaparici?n del hielo en el Mar ?rtico a un ritmo r?cord y tambi?n la desintegraci?n de las grandes capas de hielo de Ant?rtida. Se han registrado aumentos alarmantes de sequ?as, de inundaciones y de incendios forestales, y se ha podido relacionar esas calamidades directamente con los gases de invernadero que hemos enviado a la atm?sfera?.

La evidencia es contundente: vivimos uno de los periodos m?s acelerados de calentamiento que ha experimentado nuestro planeta. En el pasado, periodos menos r?pidos de ese fen?meno, acabaron con buena parte de la vida vegetal y animal sobre la tierra.

Acuerdos globales

Junto al m?todo cient?fico, la evoluci?n de occidente ha estado signada en los ?ltimos siglos por la construcci?n de f?rmulas democr?ticas de estado de derecho, y en el siglo XX por acuerdos globales para promover objetivos compartidos por las naciones. Dependemos cada vez m?s de acuerdos internacionales y es cada d?a menor la posibilidad de practicar el aislacionismo.

Un ejemplo de esto ?ltimo es el Acuerdo de Par?s para enfrentar el cambio clim?tico, que se produce por efecto de acciones en todos los pa?ses, y nos afecta a todos.

No ha sido para nada un camino ni f?cil, ni r?pido. En 1992 en la Cumbre de la Tierra en R?o de Janeiro se suscribi? la Convenci?n Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim?tico.

No fue hasta 1997 cuando se suscribi?, para dar operatividad a esa convenci?n, el Protocolo de Kioto sobre el cambio clim?tico, que estableci? l?mites a las emisiones de gases contaminantes. Ese protocolo suscrito por 187 pa?ses pero no por EE. UU., entr? a regir en 2005 y fue extendido hasta 2020. Busca la disminuci?n de las emisiones de carbono de los pa?ses industrializados, ya que ellos eran los responsables hist?ricos y los m?s grande emisores. Los pa?ses de renta media y menos desarrollados en el marco del Protocolo de Kioto no tienen obligaci?n de disminuir sus emisiones. Ello cre? enfrentamientos, lo que se agrav? cuando las emisiones de pa?ses en v?as de desarrollo pasaron en cantidad a la de muchos pa?ses desarrollados.

Tuve el honor y el dolor de participar en la Conferencia de las Partes en La Haya en 2000 (COP6), que pretend?a acelerar la implementaci?n del Protocolo de Kioto, donde no se logr? un acuerdo. Los pa?ses europeos fueron inflexibles ante las demandas de EE. UU. para disminuir el esfuerzo que se le ped?a al entonces mayor contaminador del mundo.

De nada valieron los argumentos que muchos esgrimimos para que se entendiera que despu?s del gobierno de Clinton y Gore, y ya con el candidato republicano electo, iba a ser m?s dif?cil la negociaci?n.

Finalmente en la COP21 en Par?s se logr? el acuerdo voluntario de restricciones, su verificaci?n, y fondos para implementar las medidas con la aprobaci?n de todos los pa?ses salvo Siria y Nicaragua. Todos los pa?ses tienen la responsabilidad de disminuir emisiones y se comprometen a metas globales de disminuci?n.

El Acuerdo de Par?s, que es un acuerdo voluntario busca para el 2020 tener un marco vinculante y medible, tiene como objetivos: que el pico de generaci?n de emisiones globales de carb?n se d? en el 2020 y que por los compromisos de todos los pa?ses no se superen los 2 grados de aumento de temperatura global; que todas las naciones cooperen en la adaptaci?n al cambio clim?tico y en particular en ayudar a las naciones m?s vulnerables; y que se destinen alrededor de $100 billones al a?o (el 0,05% del PIB Global) en las acciones de mitigaci?n y adaptaci?n a partir del 2020.

Por eso es tan dolorosa y desilusionante la decisi?n del presidente Trump de retirarse de ese acuerdo.

Todos los pa?ses debemos seguir adelante para trocar el Acuerdo de Par?s por un instrumento m?s ejecutable, y sustituir el protocolo de Kioto a su vencimiento. Es de esperar que el sistema de pesos y contrapesos de la democracia de EE. UU. permita a sus estados, empresas y a sus cient?ficos seguir contribuyendo para alcanzar al menos las metas del Acuerdo de Par?s, cuya concertaci?n tanto debe a nuestra distinguida compatriota do?a Christiana Figueres.

Miguel ?ngel Rodr?guez es expresidente de la Rep?blica y economista.


Fuente: El Financiero


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