Publicado en El Financiero, el 7 de marzo de 2011

Edici?n 809


Miguel ?ngel Rodr?guez


El estudio de Peter Diamond sobre el impacto de ingresos alternativos en la seguridad social le permiti? brindar asesor?a muy calificada al Congreso de los Estados Unidos y plantear alternativas de soluci?n a los problemas de su financiamiento. Se convirti? en un experto en el modelo de seguridad social de Chile y en consultor para muchos pa?ses como Polonia y China. Este es solo un ejemplo de la ?ntima relaci?n entre teor?a y aplicabilidad de los aportes de Diamond.


Desde la gran depresi?n de 1929, el tema del desempleo ha sido central en la preocupaci?n econ?mica. La teor?a neocl?sica no puede explicarlo, pues en equilibrio pueden trabajar todos los que quieran hacerlo al salario que iguala la oferta y demanda de trabajo. En ese modelo se asume un mercado en el cual todos conocen toda la informaci?n, y as? los trabajadores no tienen costos para ubicar las plazas disponibles. En una crisis se explica el menor nivel de actividad porque al bajar la productividad, bajan los salarios y muchas personas prefieren entonces el ocio al trabajo.

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Modelo ?de los cocos?


Diamond origina un modelo sin un mercado central de trabajo al cual todos concurran a enfrentar sus ofertas y demandas y, por no haber informaci?n perfecta, los empleadores y trabajadores tienen que encontrarse, lo que significa costos y tiempo. Para resolver este problema, Diamond introdujo un modelo en que las b?squedas de los agentes producen aleatoriamente emparejamientos entre empleadores y empleados. Este modelo fue denominado ?de los cocos?, porque Diamond lo visualiz? como una isla donde solo hay palmeras cocoteras, y las personas pueden tomarse el costo de apear un coco, pero solo pueden consumirlo si lo cambian por el que otra persona haya bajado de una palmera. Solo es atractivo bajar un coco si muchos otros bajan cocos para poder intercambiarlos, y as? las expectativas racionales dan lugar a diversos equilibrios, que pueden, algunos o todos, ser ineficientes.


Este desarrollo se convirti? en un modelo muy ?til que, incluso, se ha podido cuantificar y relacionar con datos de despidos, contrataciones y niveles de empleo durante el ciclo econ?mico.


De esos estudios se obtienen valiosas recomendaciones para crear incentivos que faciliten la b?squeda de oportunidades de trabajo y disminuir la ?tasa natural de desempleo?.


Se trata, pues, de un economista con muchos y valiosos aportes, de gran utilidad para el dise?o de pol?ticas p?blicas, que bien merece el Premio Nobel que comparti? con Mortensen, de la Universidad de Northwestern, y con Pissarides, de London School of Economics.


Diamond es tambi?n un ser humano muy generoso. En 1965, cuando iniciaba el trabajo de mi tesis bajo su direcci?n, Daniel McFadden (Premio Nobel 2000) me pidi? una peque?a y poco valiosa colaboraci?n para un art?culo relacionado con las distinciones entre flexibilidad de sustituci?n entre los factores de la producci?n y el sesgo del cambio tecnol?gico en su afectaci?n a la productividad de los factores.


Para mi sorpresa, Diamond y McFadden me incluyeron como coautor, y cuando el art?culo se present? a la reuni?n de la Sociedad Econom?trica en Nueva York, me asignaron su presentaci?n. La regla para los j?venes en la academia americana es ?publicar o perecer? y publicar incluye presentar art?culos en estas reuniones. Eso hace evidente la gran generosidad de estos dos distinguidos economistas de ceder esa oportunidad a un alumno.


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