Imprimir
Visto: 4770
La libertad,  la equidad, la justicia social, la solidaridad, el amor patrio, la paz, conservar la naturaleza para las generaciones futuras. Estos son ideales para nuestra vida en sociedad en los casi que todos coincidimos. ¿Por qué, entonces, se dan tan fuertes diferencias en las referencias ideológicas, políticas, partidarias?

La diferencia usualmente radica en nuestra concepción de como alcanzarlos.El problema estás en los medios, debería ser científico o técnico. Pero que difícil es ponernos de acuerdo en cuales son los instrumentos eficaces y más eficientes.
Además, son ideales distintos, y los instrumentos que nos promueven alguno pueden afectar negativamente otro. ¿En que medida cede algún ideal  para alcanzar los otros?
Y todas nuestras acciones las debemos ejeciutar en medio de nuestra ignorancia, nuestros egoísmos (de todos), nuestras pasiones, nuestras emociones, nuestras inconscientes motivaciones. La ignorancia no solo se refiere al resultado final de nuestras acciones, sino también a cuales son las acciones  adecuadas pra concitar acuerdos sociales espontaneos o expresos que les den suporte.
Por cierto, es aún más difícil saber el resultado final de nuestras acciones individuales, y de las políticas publicas, cuando todo está cambiando: conocimiento, preferencias, motivaciones, instituciones.  
Y como si fuera poco, no tenemos un sistema puramente racional de toma de decisiones colectivas, sino que  influyen pasiones, ignorancia racional, sesgos y prejuicios.

Por ejemplo, para que sea universal el acceso a la telefonía podemos hacerlo fijando tarifas que no tomen en cuenta los costos, con lo cual destruimos una eficiente asignación de recursos productivos y de inversión, con pérdida social, o podemos hacerlo dando un subsidio a quienes no tienen suficiente ingreso, con lo cual no afectamos directamente la asignación de recursos (claro que si indirectamente por los impuestos, pero estos siempre los necesitaremos)

Muchas veces tenemos la discusión de las dos hermanas que querían la única naranja que había en la casa y estaban en conflicto, hasta que se dieron cuenta que una quería la cascara para hacer un adorno y otra la pulpa para comerla.

Esas graves dificultades no significan que debamos abandonar la lucha por nuestros ideales, y el equilibrio entre ellos que creamos moralmente justificado.Pero si nos obligan a nunca dejar de cuestionarnos la eficiencia de nuestras propuestas y acciones preferidas. Con humildad debemos siempre reconocer las limitaciones a las que estamos sujetos y recordar que de buenas intenciones está empedrado el camino de los infiernos...y no porque no se cumplió con las buenas intenciones, sino porque sus resultados eran lo contrario a los deseados.

No podemos sen simplistas y tomar en cuenta solo el resultado directo de una acción, sino los secundarios y terciarios etc, y a veces el resultado total es contrario al que aparenta darse de forma inmediata. Si queremos leche barata para los niños y fijamos su precio, el resultado no será que los pobres tengan más leche, sino menos. Las vacas que no producen suficiente para pagar costos con el precio más bajo serán convertidas en carne, habrá menos oferta de leche, y los ricos la tendrán aunque tengan que tener una vaca en la sala. Los que sufren el des-abasto son los pobres.