ALTERNATIVAS

Miguel Ángel Rodríguez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

Le damos la bienvenida al 2021 confiando que será mejor que el Año Terrible 2020. Contaremos con la vacuna para doblegar la pandemia. Y yo confío en que finalmente nos pondremos de acuerdo entre nosotros y con el FMI para sanear la hacienda pública, y tomar las medidas más urgentes para realizar cambios estructurales que permitan que se acelere el crecimiento, que se genere empleo formal y que los frutos del progreso sean justamente compartidos con quienes más han sufrido el pobre desempeño económico y la pandemia. Esto sobre todo requiere de entendimientos entre el gobierno y las fracciones legislativas.

Supongamos que, como espero, eso se dé en este 2021 y se aprueben los préstamos pendientes, la ley de empleo público, se mejore el cobro de los impuestos y se aplique a rajatabla la regla fiscal.

Aún en esas condiciones la tarea para la próxima Administración será muy difícil.

Llegará con una población cansada de sufrir pandemia, desempleo, empobrecimiento, estrujamiento de la clase media, restricciones presupuestarias. Y con una economía que no habrá recuperado sus niveles de producción y de ingreso de 2019. Para finales de este año nuevo el PIB per cápita con los estimados del BCCR será inferior en 4% al de 2019, y no será sino hasta dentro de 2 o 3 años que recuperaremos ese nivel.

A esa Administración 2022-2026 le tocará -en condiciones sociales y políticas frágiles- mantener la restricción del gasto, mejorar el cobro de impuestos y endeudarse muy cuidadosamente para no echar atrás en la consolidación fiscal y perder la confianza de los agentes económicos necesaria para el crecimiento. A la par de ese esfuerzo fiscal, tendrá que realizar cambios estructurales para acelerar el crecimiento y promover justicia social.

Para crecer acelerada y participativamente y para generar los recursos con los cuales resolver los importantes problemas que del pasado y de la pandemia heredará la Administración que inicie en 2022, deberemos producir empleos adecuados a los cientos de miles de personas o desocupadas o en la informalidad, ahorrar más para financiar nosotros mismos una mayor inversión y aumentar la productividad y la innovación. Si no lo logramos, nuestro crecimiento seguirá siendo tan mediocre como el de 2016 a 2019.

Además, el siguiente gobierno enfrentará en casi todos los campos problemas mayores a los de 2018.

Para que se pueda realizar esa futura tarea dependemos del resultado electoral del año entrante. El panorama no es esperanzador si no se producen cambios significativos en la oferta electoral.

Con dolor y crudeza empiezo por casa.

Mi partido el PUSC, al que tanto debo y para cuyos dirigentes tengo tanto afecto, gratitud y aprecio, sufre de una provincialización, casi cantonización de sus estructuras. El sistema de selección de los candidatos a diputados lo ha feudalizado, y el poder originado -sin contrapesos- en la base cantonal que establece las candidaturas a la Asamblea Legislativa lo ha hecho perder unidad de miras frente a los problemas nacionales. De intereses sectoriales y territoriales diversos unidos por valores y una visión de futuro compartida, se ha ido pasando a una unión de intereses para el reparto de las candidaturas de diputados.

Por su parte la opción tradicional de centro izquierda, el PLN, se debilita y fragmenta ante el choque de visiones de desarrollo irreconciliables entre su socialismo intervencionista de hace medio siglo y los afanes renovadores de un capitalismo sin visión comunitaria. Su estructura de poder se debate entre liderazgos que se enfrentan como acérrimos enemigos y ahora tiende a su municipalización.

Estas fuerzas políticas se enfrentan para los próximos comicios a dos graves peligros para la nación.

Uno, la continuidad del PAC con su trayectoria de antipolítica y su afán de dividir nuestra sociedad con la promoción de cambios contrarios a los valores y tradiciones costarricenses. No dudo que con los ejemplos del Socialismo del Siglo XXI en Argentina y de Podemos en España, el aborto y la eutanasia serán sus armas para dejar atrás los graves yerros de sus dos administraciones.

Otro, un advenedizo político sin una estructura que le permita llevar a cabo un buen gobierno, pero con la capacidad de engatusar con un mensaje populista de derecha o de izquierda, a un pueblo ávido de soluciones. Conocemos el dolor y los costos a que llevan esos populismos.

De la capacidad del PUSC y del PLN para cambiar sus actuaciones en el corto plazo, dependerá en buena medida que la próxima Administración pueda enfrentar con éxito el duro reto que la espera.Miguel Angel Rodríguez

Ex Presidente de la República

Fecha de publicación: 4-Enero-2021

Fuente: diarioextra.com


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