ALTERNATIVAS

Miguel Ángel Rodríguez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez EcheverriaDesde niño me enseñaron a respetar a la Policía. Recuerdo a los policías de azul que caminaban por las calles de Aranjuez e infundían respeto. De adolescente mi papá me enseñó a indignarme ante la silbada que se le hacía en los estadios a los guardias civiles de kaki, cuando en parejas se movilizaban alrededor de las tribunas.

La Guardia Civil se constituyó cuando, para bien del país, se eliminó el ejército, que venía perdiendo influencia después del Gobierno del Presidente Tinoco, y cuyo debilitamiento se aceleró a causa del infructuoso levantamiento militar llamado el Bellavistazo, dado contra la elección en 1932 de don Ricardo Jiménez por tercera vez a la Presidencia de la República.

Como ocurre usualmente con los cambios radicales en instituciones, la eliminación del ejército se vino configurando gradualmente. Inicialmente se unieron los cuerpos policiales y el ejército, y la fuerte cultura militar en mucho prevaleció por décadas: acuartelamiento, grados, uniformes, desfiles con armamento. Las personas llamadas a ejercer mandos en las Policías por parte de los partidos políticos seguían siendo predominantemente militares. Todavía, 50 años después de la eliminación del ejército, los puestos de Policía eran botín político. Cada vez que cambiaba el partido en el poder la tropa también se cambiaba. Claro, eso significaba un grado muy bajo de sofisticación de la Policía, que no fue tan perjudicial cuando la delincuencia era menor, y el policía ejercía su función en el pueblo impidiendo las grescas en las cantinas los días de pago y hurtos menores de radios y ollas de cocina en los hogares.

La tecnificación y la internacionalización de la delincuencia hicieron que los cuerpos policiales perdieran prestigio y evidenciaron los enormes peligros de mantener ese estado de cosas, que incluso en el peor de los casos podía llevar a que un humilde ciudadano que por cuatro años había aprendido a usar armas y se familiarizaba con los delitos, cuando se quedaba sin empleo se cambiara al bando de los delincuentes.

Por eso cuando fui diputado impulsé una comisión mixta para estudiar la profesionalización de la Policía. Para evitar el peligro de que los policías que obtuvieran permanencia en sus posiciones fuesen de un solo partido, el exministro de Seguridad Pública Johnny Echeverría, mi pariente y amigo, dio con la solución: que cuatro gobiernos sucesivos tuviesen la atribución de nombrar cada uno una cuarta parte de las posiciones permanentes en la policía. Fruto de esa Comisión, y con el apoyo de los diputados del partido que entonces yo lideraba, se aprobó a los pocos días de iniciado el gobierno de don José María Figueres la Ley General de Policía que incluyó esa provisión.

De Presidente trabajé para rescatar la dignidad de esos generosos y valientes servidores de la seguridad ciudadana y recuerdo con satisfacción la Ley de Policía Civilista para migrar a una cultura policial, los miles de policías capacitados como nunca antes se había hecho, pasar de un comité de policía comunitaria a más de 2000, la obligación que establecimos para que no se pudiera contratar a quien no tuviese al menos tercer año de secundaria, la masiva contratación de policías abogados, el empeño del gobierno para mejorar sus condiciones de trabajo, su equipamiento y autoestima y el respeto de sus conciudadanos. De ahí surgió UNA NUEVA GENERACIÓN DE POLICÍAS.

Me duelen profundamente los ataques delincuenciales que han sufrido nuestros policías en los injustificados e ilegales bloqueos de estas últimas semanas. Los que han sufrido de esos atropellos son ciudadanos dignos con derechos que deben ser respetados y policías que cumplen con su deber de defender las libertades públicas.
Como lo ha señalado la Sala Constitucional, los impedimentos a la libre circulación deben ser removidos. El Estado existe primordialmente para evitar que unas personas atropellen la libertad de otras personas.

Espero que el Ministerio Público, la Procuraduría y los Tribunales cumplan con su obligación y hagan pagar penalmente a quienes han delinquido en esos bloqueos y a quienes han promovido esos actos delincuenciales.

Los ciudadanos debemos apoyar y defender a nuestros abnegados policías.

Miguel Angel Rodríguez

Ex Presidente de la República

Fecha de publicación: 19-Octubre-2020

Fuente: diarioextra.com


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