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Categoría: Alternativas
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ALTERNATIVAS

Miguel Ángel Rodríguez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

El Gobierno ha presentado solicitud al FMI para negociar un convenio de Servicio Ampliado del Fondo (SAF, en español; EFF, por Extended Fund Facility en inglés). Esta ruta insoslayablemente implica reformas en la estructura de nuestro gobierno.

La carta enviada al FMI expresa: “…tenemos el compromiso de ejecutar una consolidación fiscal sostenible, al tiempo que se mantienen políticas monetarias y financieras sólidas y sensatas.

También estamos comprometidos con presionar para ejecutar reformas que produzcan una recuperación del impacto causado por el Covid-19 que sea inclusiva y sostenible”. (Traducción libre del autor)

Para ejecutar una consolidación fiscal sostenible y alcanzar una recuperación también sostenible y además inclusiva, es preciso efectuar cambios que eliminen aceleradamente el déficit primario del gobierno, y hacerlo de manera que se creen las condiciones que conduzcan a una utilización plena de los factores productivos y a un incremento en la productividad.

El grave desequilibrio fiscal en que ha venido incurriendo el gobierno y la pandemia que sufrimos determinan sus enormes magnitudes de este año: un déficit financiero mayor al 9%, un déficit primario del orden de un 4% y una relación deuda del gobierno central a PIB cercana a 70%.

No es posible alcanzar una situación fiscal sostenible (relación deuda a PIB menor a 50% y superávit primario) y una recuperación de la actividad económica solo a base de aumentar impuestos. El incremento tributario causaría recesión y no reactivación de la economía. Tampoco sería posible alcanzar esa doble y necesaria finalidad con reducción del gasto manteniendo la estructura actual del gobierno pues se perdería la posibilidad de brindar servicios públicos esenciales para acelerar el crecimiento de la productividad y de la economía.

Por estas razones, incluso para economías con situaciones fiscales y productivas menos deterioradas que las nuestras, se propone que la nueva normalidad sea una mejor normalidad, que El Gran Reinicio se dé con instrumentos que propicien la equidad y la eficiencia.

Al recurrir el gobierno a un arreglo SAF con el FMI asume, al menos implícitamente, que las medidas que deberá promover para alcanzar los objetivos fiscales que negociará con esa entidad incluirán reformas estructurales. Esto queda claro pues en su explicación del SAF el FMI señala: “Los SAF proporcionan asistencia para respaldar programas integrales que incluyen políticas con el alcance y las características necesarias para corregir deficiencias estructurales durante un período prolongado”.

Por lo anterior difiero de lo expresado en su valiosa columna por don Jorge Vargas Cullell señalando que para poner orden en las finanzas públicas: “sería un error colar, de contrabando, una reforma de Estado. Este tema es harina de otro costal: ¿Qué hacer con los activos del Estado, su arquitectura constitucional, la duplicidad de instituciones, el tamaño de la planilla, privatizar o no, y cómo, servicios? Todos ellos son asuntos legítimos de política pública; empero, hay disentimientos internos que debemos resolver en democracia”. 

Claro que debemos ser nosotros quienes resolvamos como hacer esas reformas, pero deberemos hacerlo de manera que se puedan alcanzar los objetivos de sostenibilidad y equidad fiscal y de crecimiento económico que el gobierno acuerde con el FMI para obtener el SAF.

Otra cosa era adoptar medidas de trasformación estructural ante la emergencia del SARS-CoV-2. La urgencia ante esta calamidad no permitía enfrentarla con cambios estructurales inmediatos. Por eso a inicios de esta pandemia señalé que los cambios estructurales se deberían dar cuando las condiciones permitan hacerlo con tranquilidad y muy reflexivamente. Ahora llegó esa hora. No podemos ya posponerla.

Miguel Angel Rodríguez

Ex Presidente de la República

Fecha de publicación: 8-Setiembre-2020

Fuente: diarioextra.com