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Categoría: Alternativas
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ALTERNATIVAS

Miguel Ángel Rodríguez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

La Covid-19 ataca con más virulencia a los adultos mayores. Dos terceras partes de las muertes que hemos sufrido son personas mayores a 65 años. En menores, la mortalidad ha sido cero, entre adultos 2,6 personas por cada 100.000 habitantes, y entre adultos mayores 37,3.

Los adultos mayores que viven en hogares para ancianos están más expuestos al contagio: son muchas personas en un mismo lugar, el personal que los atiende se relaciona con muchas otras personas y por sus labores tienen un contacto muy cercano con los residentes y, mientras se permiten las visitas, eso también incrementa el riesgo.

Por eso no es de extrañar que, en EE.UU., según el New York Times, 68.000 residentes y personal de hogares de ancianos hayan muerto por coronavirus, un impresionante 41% de los decesos por Covid-19; y que la OMS reporta variaciones en esa mortalidad por Covid-19 en residencias para adultos mayores que van desde un 24% en Hungría hasta un 83% en Canadá. La incidencia y la mortalidad entre el personal de las residencias y en instituciones de cuidados diurnos es mucho menor.

En Costa Rica la proporción de adultos mayores que viven en residencias para ancianos es muy inferior a la que prevalece en las naciones ricas. Tenemos el privilegio de que la mayor parte de los viejitos vivimos con la familia. Contamos con 74 hogares de bienestar social en los que residen 3.440 personas, que apenas representan el 0,8% de los adultos mayores.

Estas instituciones son de enorme beneficio. Muchos de sus residentes por sus condiciones de salud requieren una atención que sus familiares no están capacitados para darles, o no cuentan con una familia que les pueda acoger o con los recursos para mantenerse por sí mismos. Tanto los centros diurnos como las residencias de bienestar son fundamentalmente el fruto del voluntariado de sus comunidades, aunque la mayoría recibe apoyo financiero del estado.

Cuando estuvimos en el gobierno, Lorena -con la colaboración de personas abnegadas con muchos conocimientos-, dedicó grandes esfuerzos a los adultos mayores. Se promulgó la Ley Integral para la Persona Adulta Mayor que mejoró la institucionalidad con la creación del Conapam y las políticas que apoyan a nuestras viejitas y viejitos. Se modernizaron los requisitos para la operación de hogares de ancianos y centros de cuido, se incrementaron los recursos para esas instituciones con nuevos tributos y se estableció un mejor sistema de supervisión. 

Nosotros tenemos un hermano adulto mayor que por sus condiciones requiere un cuido que en la casa no podemos darle adecuadamente. Hemos tenido la bendición de poder mantener a Manuelito en el hogar Asociación Vicentina de Escazú, en el cual conviven personas que pueden pagar su pensión y otras a las que se apoya con los recursos gubernamentales. Por la permanente relación con Manuelito y por la participación en las muchas actividades para disfrute de sus residentes que el hogar realiza, hemos sido visitantes frecuentes. Y admiramos la dedicación, el profesionalismo y el cariño con el cual todos los residentes son allí tratados.

Con la pandemia se clausuraron las visitas y se introdujeron las medidas de higiene requeridas.

Desdichadamente este hogar fue contagiado por el SARS-Cov-2 y enfermaron 27 residentes y 17 funcionarios incluyendo a su competente y dedicada directora. Muy dolorosamente 10 de los residentes han fallecido. Damos a Dios gracias de que Manuelito no fue contagiado y pudimos traerlo a la casa.

A pesar de los avances y de la vocación de servicio que prevalece en la mayoría de estas instituciones, el coronavirus que hasta la fecha ha penetrado en 11 residencias, nos ha dejado claro que falta camino por andar.

A pesar del conocimiento que desde abril difundió la OMS sobre la alta incidencia y letalidad de este virus en las residencias de ancianos y de las recomendaciones que emitió, no se las proveyó del equipamiento para la protección de su personal y de los residentes, ni se estableció un programa prioritario para realizar pruebas y acelerar la prevención de los contagios. Tampoco se les dio facilidades especiales para hospitalizar a los enfermos.

Este comentario es una llamada de atención para seguir progresando en el respeto a los derechos de nuestros ancianos. Y para prevenir en todo lo posible la muerte por Covid-19 de adultos mayores en los hogares de ancianos.

Miguel Angel Rodríguez

Ex Presidente de la República

Fecha de publicación: 18-Agosto-2020

Fuente: diarioextra.com